Un informe de la consultora Monitor Digital analizó el comportamiento de la conversación en redes sociales en torno a los principales escándalos que atravesaron la gestión de Javier Milei.
El estudio compara tres episodios: el caso $LIBRA, el escándalo en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y la polémica que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La principal conclusión es que, si bien el caso Adorni generó un volumen significativo de conversación, su impacto es menor en cantidad y negatividad respecto de los otros dos casos, lo que representa un “alivio” relativo para el oficialismo.
El informe establece diferencias claras entre los tres episodios:
En términos de volumen, el caso $LIBRA fue el más expansivo dentro del ciclo libertario, mientras que ANDIS se destacó por ser el más negativizado. En ese escenario, el denominado “Adornigate” queda en un tercer escalón, tanto en alcance como en nivel de rechazo.

Según el relevamiento de Monitor Digital, el caso $LIBRA se consolidó como el episodio de mayor impacto digital del oficialismo.
La clave de su expansión estuvo en la simplificación narrativa: términos como “estafa” se impusieron rápidamente como eje de la conversación, acompañados por conceptos como “dinero”, “imagen” y “entrevista”.
Esa capacidad de condensar una situación compleja en una palabra clara y contundente favoreció su viralización y lo convirtió en uno de los episodios más dañinos para la conversación pública.

El caso vinculado a la Agencia Nacional de Discapacidad registró menos menciones que $LIBRA, pero alcanzó el nivel más alto de negatividad.
Con un 95% de rechazo, la conversación en redes se estructuró rápidamente en torno a términos como “coima”, “corrupción” y “denuncia”, lo que generó una condena más homogénea y contundente.
Esto le dio una fuerte intensidad reputacional, aun sin lograr el mismo alcance masivo.

El episodio que involucra a Manuel Adorni, asociado a cuestionamientos por viajes y presuntas inconsistencias patrimoniales, muestra un comportamiento diferente.
Si bien acumuló más de 420 mil menciones y un alto nivel de negatividad, no logró consolidar una narrativa dominante como en los otros casos.
En lugar de términos como “corrupción” o “estafa”, predominan palabras como:
Esto ubica al caso en una zona más difusa: un escándalo de privilegios y exposición mediática, más que una acusación cerrada.

El informe destaca que el “Adornigate” presenta una traducción digital más fragmentada, lo que limita su potencia viral.
A diferencia de $LIBRA y ANDIS, donde la conversación se ordenó rápidamente en torno a acusaciones concretas, el caso Adorni depende más de:
Este rasgo hace que el episodio no desaparezca, pero tampoco alcance una condena unívoca.
El análisis abre un interrogante sobre el comportamiento del oficialismo frente a crisis reputacionales: ¿El Gobierno desarrolló mayor capacidad de respuesta ante escándalos?
La hipótesis que plantea el informe es que, sin dejar de generar rechazo, el episodio es percibido como menos comprometedor que los anteriores.