La posibilidad de ver a Franco Colapinto al volante de un Fórmula 1 en Buenos Aires volvió a encender la ilusión de los fanáticos. En los últimos días, distintas versiones instalaron la idea de una exhibición en la Ciudad, con eje en Palermo, pero lo concreto es que el evento aún está en una etapa preliminar.
Las gestiones existen. Según pudo saberse, el Gobierno porteño y patrocinadores trabajan en conjunto para intentar avanzar con un evento de estas características junto a Alpine F1 Team. Como suele ocurrir en este tipo de exhibiciones, el plan contempla la utilización de un monoplaza de temporadas anteriores, aunque con la estética actual de la escudería.

En paralelo, empezó a circular un posible esquema logístico que alimentó la expectativa. La idea incluye un circuito callejero en torno al Monumento a los Españoles, con tribunas para unas 20.000 personas. Además, se evalúa una activación previa el sábado por la noche en la zona del Rosedal de Palermo, con stands interactivos para ampliar la experiencia del público.
Incluso se mencionó una fecha tentativa: el domingo 26 de abril. El contexto del calendario también juega a favor de la especulación. El parate de la Fórmula 1 durante ese mes, tras la cancelación de carreras en Medio Oriente, abre una ventana para este tipo de eventos fuera del cronograma habitual.
Sin embargo, fue el propio Colapinto quien se encargó de bajar las expectativas. En la conferencia de prensa previa al Gran Premio de Japón, en Suzuka, el piloto fue claro: “No creo que haya nada confirmado ni cercano a concretarse”. Una frase que marca el pulso real de la situación: hay conversaciones, pero todavía no hay nada cerrado.
Más allá de la cautela, Colapinto no escondió lo que significaría un evento así en términos personales y para el público argentino. “Poder llevar un auto de Fórmula 1 a Argentina con toda esta gente tan apasionada y fanática del deporte sería increíble”, expresó. Y agregó un reconocimiento al esfuerzo de sus seguidores: destacó el “sacrificio enorme” que hacen para acompañarlo en las carreras en el exterior.

En ese sentido, el propio piloto lo definió como un anhelo: “Es un sueño que tengo desde que llegué a la F1”.
Como si faltara un condimento más para alimentar la expectativa, la cuenta oficial de la Fórmula 1 también se metió en la conversación. En un posteo reciente que incluyó declaraciones del argentino, la categoría escribió: “Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo... ¿No, Franco?”.
El guiño, con tono cómplice y bien porteño, fue interpretado por muchos como una señal de que la idea al menos está sobre la mesa, aunque sin ningún anuncio formal.
Por ahora, la exhibición de Colapinto en Buenos Aires se mueve entre el deseo y la gestión. La ilusión crece, los planes empiezan a tomar forma, pero la confirmación todavía no llega. En un país que hace 25 años anhelaba tener un piloto en la máxima categoría, todavía falta saber si el proyecto logra acelerar.