En la antesala del Gran Premio de Japón, la Fórmula 1 sumó un episodio inesperado que rápidamente se volvió viral. Max Verstappen protagonizó un fuerte cruce con un periodista durante la conferencia de prensa en Suzuka y tomó una decisión inusual: se negó a responder preguntas hasta que el cronista se retirara del lugar.
Todo ocurrió este jueves, en una de las ruedas de prensa oficiales previas a la actividad en pista. Apenas tomó la palabra, el piloto de Red Bull identificó a un periodista entre los presentes y fue directo: "No voy a hablar hasta que se vaya".
El apuntado era Giles Richards, corresponsal del medio británico The Guardian, con quien Verstappen arrastra una relación tensa desde hace meses. Tras algunos intentos de sostener la dinámica habitual de la conferencia, el periodista optó por retirarse. Recién entonces, el tricampeón accedió a continuar con normalidad.
Lejos de tratarse de una reacción aislada, el episodio tiene antecedentes concretos. El origen del conflicto se remonta al tramo final de la temporada 2025, cuando Richards le consultó a Verstappen por un episodio polémico en el Gran Premio de España, donde el neerlandés fue sancionado tras un incidente con George Russell.

Aquella penalización resultó determinante en la definición del campeonato, que terminó perdiendo por apenas dos puntos frente a Lando Norris. “Te olvidas de todo lo demás que pasó en mi temporada. Lo único que mencionas es Barcelona, sabía que eso iba a salir. Y ahora me estás dedicando una sonrisa estúpida” le dijo el neerlandés al periodista en Yas Marina.
Desde entonces, Verstappen considera que ese tipo de preguntas reducen su temporada a un único momento negativo, una mirada que rechaza abiertamente. En Suzuka, sin dar demasiadas vueltas, dejó en claro su malestar: entiende que parte de la prensa insiste con ese episodio y no reconoce el resto de su rendimiento a lo largo del año.
El cruce también se da en un momento particular para el piloto de Red Bull. Tras años de dominio, el arranque de la temporada 2026 mostró un escenario más parejo, con Mercedes dando un paso adelante y complicando el panorama en las primeras carreras.
Ese contexto deportivo, sumado a la presión lógica de pelear nuevamente por el campeonato, parece haber elevado la tensión en el entorno del vigente campeón.
Más allá del conflicto puntual, lo ocurrido en Suzuka vuelve a poner sobre la mesa la relación entre pilotos y prensa en la Fórmula 1, un vínculo que muchas veces se mueve en una delgada línea entre la crítica deportiva y la tensión personal.
Lo cierto es que Verstappen marcó un límite claro: no está dispuesto a responder ante ciertos periodistas, al menos mientras persistan diferencias del pasado. Un episodio poco habitual en la categoría, que suma un nuevo capítulo de polémica en un fin de semana que recién empieza.