29/03/2026 - Edición Nº1146

Judiciales

El crimen de Araceli Ramos

Una mente perversa: quedó firme la perpetua para el exprefecto Vinader

27/03/2026 | Rechazaron su último planteo y la condena dictada en 2016 quedó sin posibilidad de revisión. También fue condenado por la desaparición de Aída Amoroso.



Walter Vinader, ex suboficial de la Prefectura Naval condenado a prisión perpetua, perdió su última carta judicial y quedó definitivamente firme la sentencia en su contra por el crimen de Araceli Ramos y la desaparición de Aída Amoroso.

El máximo tribunal desestimó su planteo por inadmisible y cerró el recorrido del expediente, que ya había sido confirmado en instancias anteriores por la justicia bonaerense.

La condena había sido dictada en 2016 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Martín, que lo consideró autor de los delitos de privación ilegal de la libertad coactiva en concurso ideal con homicidio criminis causa, en el caso de Araceli, y de privación ilegal de la libertad agravada por tratarse de una víctima mayor de 70 años, en relación a Amoroso.

Araceli Ramos tenía 19 años cuando fue asesinada en Caseros. 

Según se acreditó en el juicio, entre agosto y octubre de 2013 Vinader se presentó en la casa de Aída Amoroso, en la localidad de Caseros, y se hizo pasar por un amigo de su hijo, a quien dijo haber conocido en prisión. A partir de esa maniobra, logró instalarse en la vivienda de la calle Puán 3754. La mujer nunca volvió a ser vista y se presume que fue asesinada.

Desde ese domicilio, el 30 de septiembre de ese mismo año citó a Araceli Ramos, de 19 años, con una falsa promesa laboral. Allí la retuvo y la obligó a grabar un video en el que señalaba a la ex esposa del acusado y a tres policías como responsables en caso de que algo le ocurriera.

Luego la golpeó en la cabeza y la estranguló. El cuerpo de la joven fue hallado doce días después en un descampado de La Matanza, atado con alambres que habían en la casa.

Para la fiscalía y la querella, el crimen de Araceli respondió a un acto de venganza contra su ex pareja y efectivos policiales que lo habían detenido en una causa previa por extorsión. En el expediente se incorporaron, entre otras pruebas, alrededor de 25 llamados telefónicos previos a la cita y una imagen de la víctima hallada en la computadora del acusado.

En el caso de Amoroso, los investigadores sostuvieron que actuó por codicia y con un alto grado de crueldad.

La defensa había cuestionado la sentencia por considerarla arbitraria y denunció una supuesta confabulación en su contra, pero esos planteos fueron rechazados tanto por el Tribunal de Casación bonaerense como por la Suprema Corte provincial, que avalaron la solidez de la condena.

Con el rechazo del último recurso, la pena quedó firme y sin posibilidad de revisión.

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