La secuencia duró apenas seis minutos, pero terminó con un joven muerto y un gendarme camino a juicio oral. La Justicia federal resolvió llevar a debate a un suboficial acusado de haber disparado contra un motociclista durante una persecución en la frontera con Bolivia.
El imputado es el sargento primero Walter Daniel Álvarez, del Escuadrón 21 “La Quiaca”, quien deberá responder por el homicidio de Ivo Rodrigo Torres, de 22 años, ocurrido el 6 de febrero de 2025.
La acusación, impulsada por el fiscal federal Federico Zurueta, lo señala como autor de un homicidio doblemente agravado: por alevosía, por su condición de integrante de una fuerza de seguridad y por el uso de arma de fuego.
La decisión de avanzar a juicio fue adoptada el 18 de marzo por el juez federal de Revisión Ernesto Solá, durante la audiencia de control de la acusación, en la que se declaró admisible el requerimiento fiscal y se dispuso que el debate se realice ante un tribunal colegiado, que será sorteado.
De acuerdo a la reconstrucción del caso, el hecho se inició cuando una patrulla de Gendarmería detectó que Torres cruzaba desde Bolivia hacia La Quiaca por un paso no habilitado. Al darle la voz de alto, el joven aceleró la marcha y se inició una persecución de unos tres kilómetros y medio.

Según la acusación, en ese contexto Álvarez efectuó dos disparos que impactaron en la víctima. Uno de ellos ingresó por la espalda y comprometió el pulmón derecho, mientras que el segundo dio en la pierna.
Torres cayó al suelo y, pese a la intervención del SAME, murió minutos después como consecuencia de una hemorragia provocada por el impacto en la espalda.
En el inicio de la investigación, la imputación alcanzó a los cuatro integrantes de la patrulla. Sin embargo, con el avance de las pericias y el análisis de las pruebas, la fiscalía determinó que los otros tres efectivos no habían participado del hecho.
Uno de los elementos centrales fue el peritaje balístico, que indicó que uno de los disparos había sido efectuado con el arma asignada a Álvarez y que su cargador presentaba faltante de municiones, a diferencia del resto del personal.
A partir de esos resultados, el Ministerio Público Fiscal impulsó el sobreseimiento de los otros gendarmes, medida que fue convalidada por la Justicia en febrero y marzo de este año.
La defensa del acusado no se opuso a la elevación a juicio, aunque adelantó que en el debate sostendrá una hipótesis alternativa sobre lo ocurrido.
Con la acusación ya validada, el caso ingresa ahora en la etapa previa al juicio oral, donde se pondrá a prueba la reconstrucción de los hechos y la responsabilidad del gendarme en una persecución que terminó de la peor manera.