El paso de Manu Colombo por El Living de NewsDigitales no fue solo una entrevista, sino una invitación a revisar la manera en que las personas interpretan su propia vida.
Licenciado en Relaciones del Trabajo y con una extensa trayectoria en el ámbito de los recursos humanos, su recorrido profesional dio un giro cuando decidió dejar el mundo corporativo para dedicarse al coaching ontológico y al acompañamiento de procesos personales.
“Coaching es entrenamiento. En mi caso, es entrenar la manera en la que estamos siendo en la vida”, explicó, al describir un enfoque que busca ir más allá de los hechos y centrarse en la interpretación que cada persona construye sobre ellos.
A partir de su experiencia, Colombo desarrolló el método Manu Colombo MOV, una propuesta que combina coaching ontológico y mirada sistémica. El eje central es el movimiento, no solo en términos físicos, sino también en la forma de pensar, sentir e interpretar la realidad.
“El movimiento es constante. No es solo corporal: es cómo reflexionamos, cómo miramos la vida y cómo reinterpretamos lo que nos pasa”, sostuvo.
El método trabaja sobre tres dimensiones: el cuerpo, la emocionalidad y el lenguaje. Desde allí, se busca generar experiencias que permitan a las personas tomar conciencia de sus patrones, desafiar creencias limitantes y habilitar nuevas formas de acción.

Uno de los conceptos centrales que atravesó la entrevista fue la diferencia entre lo que sucede y cómo se lo interpreta.
“Las personas no sufrimos por lo que pasa, sino por la interpretación que hacemos de lo que pasa”, planteó, al ejemplificar con situaciones cotidianas como una separación, donde el dolor puede ser inevitable, pero el sufrimiento adicional responde a los relatos internos que construimos.
En ese sentido, remarcó que muchas de las reacciones humanas están condicionadas por la historia personal, las emociones acumuladas y el contexto cultural, lo que limita -muchas veces sin que se advierta- la capacidad de elección.
Colombo también puso el foco en cómo la cultura influye en la manera de pensar y sentir. En el caso argentino, señaló una tendencia al dramatismo y a la queja como parte del lenguaje cotidiano.
“Creemos que somos libres, pero pensamos dentro de una cultura que ya nos condiciona. Todo proceso cognitivo está antecedido por una emoción”, explicó, al tiempo que describió cómo ese trasfondo emocional define la forma en que cada persona interpreta la realidad.

En línea con su libro Los hilos invisibles, Colombo profundizó sobre aquellas fuerzas inconscientes que influyen en las decisiones personales.
Según detalló, muchas veces las personas no logran avanzar no por falta de claridad, sino por lealtades, mandatos o historias no resueltas que operan desde lo inconsciente.
“Hay gente que sabe lo que quiere, trabaja para lograrlo y aun así no puede. Ahí aparecen esos hilos que nos atan y no nos dejan avanzar”, explicó.
Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando Manu Colombo relató el quiebre que marcó su recorrido: la decisión de dejar su carrera académica en la Universidad de Buenos Aires para dedicarse de lleno al coaching ontológico.
La decisión no fue sencilla. Implicó enfrentarse a resistencias familiares y romper con un camino que, hasta ese momento, representaba estabilidad y reconocimiento. “Para mi familia era un orgullo, y cuando decidí dejarlo fue una vergüenza”, recordó, al describir el impacto que generó ese cambio en su entorno.
A partir de esa experiencia, Colombo planteó una idea que atraviesa su mirada: muchas veces las personas sostienen decisiones que ya no reflejan quiénes son. “Hay veces que estamos viviendo una vida con decisiones que quedaron desactualizadas”, explicó.
En ese sentido, dejó una pregunta que funciona como disparador para quienes buscan transformar su realidad: “La vida que estamos viviendo, ¿la estamos eligiendo hoy o es una decisión que quedó desactualizada?”.

Sobre el impacto de las redes sociales, Colombo advirtió que funcionan como amplificadores de conflictos internos no resueltos.
“Los likes y los haters están tocando el timbre de lo que ya nos pasa adentro”, señaló, al tiempo que remarcó la importancia de trabajar la seguridad emocional para no depender de la validación externa.
A lo largo de la charla, el coach insistió en una idea: el cambio no depende de las condiciones externas, sino de la capacidad de cada persona de revisarse, cuestionarse y actuar.
Desde esa lógica, su trabajo -tanto en su escuela como en sus formaciones- apunta a que las personas puedan salir del automatismo, reconectar con sus decisiones y construir una vida con mayor coherencia entre lo que sienten, piensan y hacen.