El Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Nicolás Kreplak, aprobó mediante la Resolución N° 2633-MSALGP-2026 la “Guía práctica para equipos de salud de la PBA” sobre vasectomía sin bisturí, un documento técnico que busca estandarizar la práctica en el sistema público y ampliar el acceso a este método anticonceptivo.
La medida se inscribe dentro de las políticas de salud sexual y reproductiva y apunta a fortalecer la participación de los varones y personas con pene en la planificación familiar, bajo un enfoque de derechos y equidad de género.
La resolución se apoya en el marco normativo nacional y provincial, incluyendo la Ley N° 26.130 de anticoncepción quirúrgica y la Ley provincial N° 13.066, que garantizan el acceso a métodos anticonceptivos permanentes.
En ese sentido, la guía establece que la vasectomía es un derecho al que pueden acceder todas las personas mayores de 16 años que lo soliciten, sin necesidad de autorización de terceros ni condicionamientos vinculados a la cantidad de hijos o estado civil.
Además, se remarca que el procedimiento debe realizarse con consentimiento informado, asegurando que cada persona reciba información clara sobre sus características, efectos y posibles implicancias.
El documento define a la vasectomía sin bisturí como una intervención quirúrgica ambulatoria, mínimamente invasiva y de alta efectividad, que no requiere internación hospitalaria.
El procedimiento consiste en:
Según la guía, se trata de un método altamente eficaz, con una tasa de falla extremadamente baja (alrededor de 1 en 2000 casos), lo que lo posiciona como una alternativa segura frente a otras técnicas anticonceptivas permanentes.

Uno de los ejes centrales del anexo es la organización del circuito de atención, que se estructura en distintas etapas:
El proceso comienza con encuentros grupales donde se brinda información sobre la técnica, se abordan aspectos vinculados a las masculinidades y se promueve la toma de decisiones informadas.
Luego se realiza una entrevista individual, donde se evalúan antecedentes médicos, se despejan dudas y se firma el consentimiento informado.
Antes de la cirugía, se realizan controles clínicos básicos (como presión arterial y estudios de laboratorio), además de completar esquemas de vacunación si fuera necesario.
También se establecen indicaciones previas al procedimiento, como higiene específica de la zona y preparación corporal.
La cirugía se realiza en consultorios acondicionados, con instrumental específico diseñado para esta técnica, lo que permite evitar el uso de quirófanos tradicionales y optimizar recursos del sistema de salud.
El proceso incluye controles posteriores y la realización de un espermograma para confirmar la efectividad del procedimiento.
No se requiere, en general, una consulta postoperatoria presencial obligatoria, aunque se garantiza el acceso al equipo de salud ante cualquier duda o complicación.
La guía establece que la implementación del programa requiere la conformación de equipos interdisciplinarios integrados por profesionales de distintas áreas: urología, medicina general, enfermería, trabajo social, laboratorio y salud sexual, entre otros.
Entre sus funciones se incluyen:
El documento también destaca la necesidad de formación teórico-práctica específica para asegurar la calidad y seguridad de las intervenciones.
También se detallan los insumos necesarios para cada procedimiento, incluyendo material estéril, anestésicos, instrumental quirúrgico específico y dispositivos de cauterización.
Entre los elementos clave se encuentran:
Este nivel de detalle busca unificar criterios en todos los efectores de salud y garantizar estándares homogéneos de atención.

La guía propone un modelo de atención que prioriza:
También pone el foco en el acompañamiento integral de las personas durante todo el proceso, desde la decisión inicial hasta el seguimiento posterior.
El documento señala que existe una demanda creciente de vasectomías en el sistema público, muchas veces insatisfecha por falta de oferta de servicios.
En ese contexto, la resolución busca incrementar la cantidad de establecimientos que ofrecen la práctica, reducir tiempos de espera y promover la corresponsabilidad en salud reproductiva.