En el Living de NewsDigitales, el bailarín y director Rodrigo Parini protagonizó una entrevista que nos permitió conocerlo: una historia atravesada por el arte, pero también por procesos personales que hoy se transforman en motor creativo. “La danza llega de muy chico por mi familia. Vengo de una familia de artistas… la mayoría algo artístico hizo o hace”, contó.
Ese primer contacto con el arte no fue casual ni pasajero. “Después empecé a estudiar teatro, danza, expresión corporal, todo lo que sea vinculado con el cuerpo”, recordó. Con apenas 17 años, ese camino ya se convertía en profesión: “Uno de los primeros trabajos fue High School Musical en Canal 13. Era mi primer laburo profesional de televisión”.
Lejos de quedarse en el rol de intérprete, Parini fue ampliando su horizonte. “Siempre me gustó no solo bailar, sino también el detrás: la dirección, la producción, la puesta”, explicó. Esa inquietud lo llevó a tomar una decisión clave: empezar a construir sus propios proyectos.
“Tenía la necesidad de dirigir mis cosas, de ser más autogestivo, de contar algo propio”, afirmó. Así nació Amor en movimiento, una obra que reunió a 60 artistas en escena. “Era un batallón”, definió. Y ahí aparece una de las ideas que hoy atraviesa todo su recorrido: “Lo personal tiene algo que lo otro no te lo da nunca”.

Actualmente, su energía está puesta en Neurodiverso, una propuesta que cruza lo artístico con lo social para poner en discusión la salud mental. “Es una escena intensa, sensible y real que invita a reflexionar sobre la discapacidad y los trastornos mentales”, explicó.
El proyecto tendrá una nueva presentación el 15 de abril en el Teatro del Hospital Borda, con un formato que va más allá del espectáculo. “La idea es que no sea solo lo artístico, sino también una mesa de debate con especialistas, testimonios e información”, detalló.
Sobre el objetivo, fue directo: “El por qué y el para qué es generar conciencia. Hay mucha gente que no sabe cómo manejar estos temas”.
La potencia de Neurodiverso está atravesada por su propia historia. Parini habló abiertamente de su proceso personal: “Primero es entender qué te pasa, qué conlleva, cómo se trata. Es un proceso de muchos años”.
En ese camino, destacó la importancia del acompañamiento profesional: “Siempre que esté diagnosticado y tratado va a ser mucho mejor que cuando uno lo ignora”.
También puso en palabras los momentos más difíciles: “Hay etapas donde no podés trabajar. No es que no querés, no podés. El cuerpo, la cabeza, no te lo permiten”.
Durante la charla, el artista también apuntó contra las falencias del sistema de salud. “Yo estuve mucho tiempo buscando un psiquiatra y no tenía. Y cuando necesitás la medicación, la necesitás ya”, señaló.
En ese sentido, remarcó las dificultades de acceso: “Las medicaciones psiquiátricas son muy caras. No es algo que podés resolver fácil”.
Y amplió su mirada: “Creo que todos los hospitales públicos tendrían que tener equipos de psiquiatras. Hay muchas cosas que no están funcionando”.
Más allá de su experiencia personal, Parini también reflexionó sobre la situación cultural. “Siento que no es un país que valore al arte y al artista”, afirmó.
Las condiciones laborales, según explicó, son cada vez más complejas: “Es muy difícil vivir del arte. Muchos trabajan en cooperativas donde no se paga como corresponde”.

Aun así, defendió el rol del arte como herramienta social: “El arte no es solo para entretener. También puede generar conciencia”.
En un contexto adverso, Parini apuesta a la construcción desde lo posible. “Hoy tengo la cabeza muy en Neurodiverso y en cómo va a seguir creciendo”, contó.
El objetivo es que el proyecto continúe expandiéndose, llegando a nuevos espacios y públicos. “Me gustaría llevarlo a lugares que acompañen el mensaje”, explicó.
Y cerró con una definición que sintetiza su recorrido: “El arte es muy terapéutico. La danza, la música, el teatro… ayudan muchísimo. Y creo que es necesario que empecemos a hablar más de todo esto”.