Un giro determinante e inesperado sacudió la investigación del hallazgo de restos humanos en Caleta Olivia, Santa Cruz. Tras meses de incertidumbre, los peritajes genéticos confirmaron que una mano hallada en una zona descampada pertenece a Mario César García, un hombre de 50 años que era buscado intensamente desde el 8 de diciembre del año pasado.
El macabro descubrimiento ocurrió el 21 de enero, cuando un deportista que corría detrás del barrio 13 de Diciembre se encontró con los restos. Al dar aviso a la policía, los investigadores no solo detectaron la mano en avanzado estado de descomposición, sino también una bolsa que contenía una cabeza y dos pies humanos.

Mario García fue visto por última vez en el centro de la ciudad santacruceña. Según el testimonio de dos vecinos que constan en la causa, el hombre subió a una camioneta 4x4 aquel 8 de diciembre y, desde ese momento, se perdió todo rastro de su paradero hasta el hallazgo de los restos en el descampado.
La familia de García sostiene firmemente que no se trató de una desaparición voluntaria. Su hermana fue contundente al declarar que "a él se lo llevaron" y calificó lo sucedido como un acto de extrema crueldad, remarcando que la vulnerabilidad de la víctima jugaba un papel central en el hecho.

Uno de los puntos clave que señala la querella es que el hombre tenía un retraso madurativo, condición que lo hacía "muy manipulable" ante terceros. Esta particularidad refuerza la hipótesis familiar de que Mario pudo haber sido engañado o forzado por personas que aún no han sido identificadas por la justicia provincial.
"Él no quiso irse, lo que hicieron fue macabro", insistió su hermana ante los medios locales. La preocupación de los allegados radica en la lentitud de algunos procesos y en la necesidad de que se identifique a los responsables de lo que consideran un homicidio con sello mafioso.
A pesar de la confirmación de la identidad a través de la mano, la causa aún no ha sido caratulada formalmente como homicidio. La justicia espera los resultados de nuevos peritajes para determinar científicamente si la cabeza y los pies encontrados en la bolsa pertenecen también a Mario García.
Mientras los investigadores analizan cámaras de seguridad y registros telefónicos para reconstruir el recorrido de la camioneta mencionada por los testigos, la comunidad de Caleta Olivia permanece en alerta. El esclarecimiento de este hallazgo resulta vital para determinar si existe una red criminal operando en la zona.