La interna del oficialismo sumó un nuevo capítulo tras el pedido de renuncia de Oscar Zago contra Manuel Adorni, jefe de Gabinete. El exlíder del bloque libertario planteó que la continuidad del funcionario “perjudica la gestión” de Javier Milei y vinculó su permanencia a presiones dentro del propio Gobierno.
Las declaraciones llegan en un contexto atravesado por el escándalo de los vuelos privados a Punta del Este, que involucra a Manuel Adorni en una investigación judicial por presuntas irregularidades. Para Oscar Zago, el problema no es solo legal sino político: sostuvo que mantener en funciones a un funcionario cuestionado erosiona la credibilidad de toda la administración.
“Cuando el destrato, la soberbia, la pedantería es mala, y mucho peor cuando sos crítico de la corrupción y terminás investigado por lo mismo”, lanzó el diputado, marcando una contradicción que golpea directamente el discurso oficialista. En ese punto, la crítica deja de ser individual y se proyecta sobre el relato de transparencia que el Gobierno busca sostener.
El aspecto más delicado de sus declaraciones fue otro. Oscar Zago sugirió que Javier Milei no tendría control total sobre la decisión de sostener a Manuel Adorni. “Si lo dejan elegir al Presidente, Adorni no estaría más”, afirmó, en una frase que expone tensiones en la cúpula del poder y apunta indirectamente al rol de Karina Milei dentro del esquema de decisiones.
La advertencia no es menor. En un gobierno que construyó su identidad sobre la idea de liderazgo fuerte, admitir —aunque sea de forma indirecta— condicionamientos internos implica abrir una grieta en la narrativa oficial. Más aún cuando la discusión se da en torno a un cargo clave en la línea de sucesión presidencial.
El planteo de Oscar Zago también refleja una fractura más profunda dentro del espacio libertario, donde las diferencias que antes se mantenían en reserva comienzan a hacerse públicas. La salida del diputado de la conducción del bloque ya había anticipado tensiones que ahora escalan al plano institucional.
Si para ganarle a tu enemigo terminás convirtiéndote en algo parecido, aunque lo venzas…en realidad ganaron ellos.
— Oscar Zago (@dipzago) March 11, 2026
Basta de colgarse de las bolas del Presidente que aún le queda crédito con la sociedad.
Así no. pic.twitter.com/NNdUsDvzX0
En ese escenario, la continuidad de Manuel Adorni se convierte en algo más que una decisión administrativa: pasa a ser un test de poder interno. Mientras la investigación judicial avanza, el Gobierno enfrenta un dilema clásico pero determinante: sostener a un funcionario cuestionado o ceder para contener el costo político.