El senador nacional Flavio Fama presentó un proyecto de ley que propone incorporar información obligatoria sobre el contenido calórico en las etiquetas de las bebidas alcohólicas de producción nacional.
La iniciativa apunta a mejorar el acceso a información nutricional por parte de los consumidores y a generar mayor conciencia sobre los efectos del alcohol en la salud.
El texto ya se había presentado en 2024 y establece que todas las bebidas alcohólicas deberán incluir de manera visible la cantidad de calorías que aportan.
La propuesta legislativa es concreta y de alcance específico. En su articulado, dispone que:
De aprobarse, la medida implicaría un cambio en la rotulación de productos como vinos, cervezas, licores y otras bebidas alcohólicas comercializadas en el país.
En los fundamentos del proyecto, Flavio Fama advierte sobre el impacto del consumo de alcohol en el aumento de peso y en los problemas metabólicos.
Señala que el alcohol aporta siete calorías por gramo, una cifra cercana a la de las grasas (nueve calorías por gramo) y superior a la de los hidratos de carbono o proteínas.
A diferencia de otros nutrientes, el organismo no cuenta con mecanismos específicos para almacenar el alcohol, lo que genera que esas calorías contribuyan al aumento de peso sin aportar valor nutricional relevante.
El legislador enmarca la iniciativa en un contexto sanitario preocupante: en Argentina, siete de cada diez adultos presentan sobrepeso u obesidad, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros trastornos asociados.

El proyecto apunta a que los consumidores puedan tomar decisiones informadas. Según se desprende del texto, la inclusión de información calórica en las etiquetas funcionaría como una herramienta de advertencia, especialmente relevante para jóvenes y adultos.
De esta manera, la iniciativa busca generar un cambio en los hábitos de consumo, en línea con políticas públicas orientadas a la prevención de enfermedades no transmisibles.

La propuesta se inscribe en una tendencia más amplia de regulación del etiquetado de alimentos y bebidas. En Argentina, la Ley de Etiquetado Frontal (Ley 27.642) ya establece la obligación de incluir advertencias en los envases de productos alimenticios que contengan excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías.
Esta normativa implementó el sistema de sellos negros en el frente de los envases, con leyendas como “Exceso en azúcares” o “Exceso en calorías”, con el objetivo de alertar de forma clara y rápida a los consumidores.
Sin embargo, las bebidas alcohólicas no están plenamente alcanzadas por ese esquema en lo que respecta al detalle de su contenido calórico. En ese sentido, el proyecto de Fama busca complementar y reforzar ese marco regulatorio, extendiendo la lógica de la información nutricional visible a un segmento de consumo masivo que actualmente presenta menor nivel de detalle en sus etiquetas.

En los últimos años, las políticas de salud pública han puesto el foco en la alimentación y el consumo de productos que pueden incidir en el desarrollo de enfermedades crónicas. La incorporación de advertencias en los envases forma parte de estrategias que ya se aplican en varios países.
El etiquetado frontal en Argentina fue impulsado con el objetivo de reducir el consumo de productos con altos niveles de nutrientes críticos, especialmente en niños y adolescentes. En ese marco, la eventual incorporación de información calórica en bebidas alcohólicas podría considerarse un paso adicional en la misma dirección.
De avanzar la iniciativa, el sector de bebidas alcohólicas debería adaptar sus etiquetas para cumplir con los nuevos requisitos.
Esto implicaría costos de adecuación, aunque el proyecto no detalla plazos específicos más allá de la reglamentación que deberá establecer el Poder Ejecutivo.
El proyecto de Flavio Fama abre el debate sobre el alcance de las políticas de etiquetado y el rol del Estado en la promoción de hábitos saludables. Mientras algunos sectores destacan la importancia de brindar información clara al consumidor, otros advierten sobre una posible sobrecarga regulatoria.