El Gobierno nacional oficializó una profunda reconfiguración del sistema de becas deportivas de alto rendimiento a través de la Resolución 43/2026 de la Secretaría de Interior.
La medida no solo actualiza los montos que perciben los atletas, sino que introduce un nuevo reglamento integral que redefine los criterios de acceso, permanencia, control y evaluación dentro del sistema.
Con vigencia desde el 1° de abril de 2026 hasta el 31 de marzo de 2027, la normativa apunta a ordenar el esquema de apoyos económicos en un contexto de ajuste presupuestario, pero también de necesidad de sostener la competitividad internacional del deporte argentino.
El ingreso al sistema no será directo por parte de los atletas, sino que continuará canalizándose a través de las federaciones deportivas nacionales. Estas entidades deberán presentar las postulaciones en un período determinado —entre octubre y diciembre de cada año— incluyendo información detallada sobre el rendimiento, historial competitivo y proyección del deportista.
Una vez presentadas, las solicitudes serán sometidas a una doble evaluación:
Este esquema refuerza el rol de las federaciones como filtro inicial, pero también consolida la centralización de decisiones en el Estado.
Las becas tendrán una duración máxima de 12 meses, aunque su continuidad no está garantizada automáticamente. Para renovar el beneficio, los atletas deberán demostrar avances concretos en su rendimiento o, al menos, el cumplimiento de los objetivos deportivos previamente establecidos.
Esto implica que el sistema deja de ser meramente asistencial para transformarse en un esquema de evaluación permanente, donde el rendimiento es la variable clave.
El reglamento incorpora un listado detallado de obligaciones que los becarios deberán cumplir durante la vigencia de la ayuda económica. Entre las principales exigencias se destacan:
El incumplimiento de cualquiera de estas condiciones puede derivar en sanciones, suspensión o incluso la cancelación definitiva de la beca.
Otro de los cambios relevantes es el fortalecimiento de los mecanismos de control. El Estado, en conjunto con las federaciones, realizará un seguimiento continuo del desempeño de los deportistas.
Las federaciones deberán presentar informes anuales obligatorios que incluyan:
Además, se podrán realizar auditorías específicas o revisiones extraordinarias en caso de detectar irregularidades.
El anexo de la resolución detalla una estructura escalonada de montos que varía según el nivel competitivo, los logros obtenidos y la proyección del deportista. Aunque no se trata de un aumento uniforme para todos los beneficiarios, sí se establece una actualización general que busca sostener el poder adquisitivo frente a la inflación.
En la cúspide del sistema se encuentran los deportistas de élite, que compiten en los niveles más exigentes del deporte internacional, como Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales o competencias equivalentes.
En estos casos, las becas pueden llegar a los $800.000 mensuales, dependiendo de factores como:
Estas categorías están diseñadas para garantizar que los atletas puedan dedicarse de manera exclusiva a su preparación.

Un escalón por debajo se ubican los deportistas que ya compiten a nivel internacional, pero que aún no alcanzaron los máximos logros.
Los montos en este segmento oscilan entre $300.000 y $600.000 mensuales, con variaciones según:
Este grupo representa una parte clave del sistema, ya que incluye a quienes están en transición hacia la élite.

En los niveles iniciales se encuentran los atletas en formación o con proyección, incluyendo aquellos surgidos de competencias nacionales como los Juegos Evita.
En este nivel también se inscriben las nuevas categorías creadas por la resolución, como “Excelencia Sudamericana” y la mencionada Juegos Evita.

La normativa establece que los valores correspondientes a entrenadores, profesionales de ciencias aplicadas al deporte y personal técnico se mantendrán sin modificaciones hasta marzo de 2027.
Esto implica una congelación relativa en estos segmentos, lo que podría generar tensiones dentro del sistema, dado el rol clave que cumplen estos actores en la preparación de los atletas.
La creación de nuevas categorías responde a la necesidad de ampliar la base de beneficiarios y fortalecer el desarrollo deportivo desde etapas tempranas.
La categoría Excelencia Sudamericana apunta a deportistas que ya tienen un nivel competitivo destacado en la región, pero que aún no lograron consolidarse a nivel mundial.
Por su parte, la categoría vinculada a los Juegos Deportivos Nacionales Evita busca capitalizar ese evento como semillero de talentos. La resolución incluso fija un cupo de hasta el 5% del total de becas para atletas surgidos de esta competencia.