Lo que hoy conocemos como un fenómeno de la cultura pop y un pilar de la comedia televisiva, estuvo a punto de no existir debido a las dudas de sus propios protagonistas. Steve Carell, el recordado Michael Scott de The Office, reveló recientemente en el podcast Good Hang con Amy Poehler que incluso sus amigos más cercanos le aconsejaron mantenerse alejado del proyecto. Según el actor, la idea de adaptar el éxito británico de Ricky Gervais generaba tanto escepticismo que Paul Rudd se le acercó para decirle: “No lo hagas, no audiciones, no audiciones. No hay manera”.
El panorama para la versión estadounidense de The Office no era alentador tras la grabación de su primer episodio. Carell recordó que la respuesta inicial del público fue devastadora, posicionando al proyecto como uno de los fracasos más rotundos en las métricas de la cadena NBC antes de su estreno. “Nuestro piloto fue el piloto con la puntuación más baja en la historia, creo, de la NBC. La gente realmente lo odió. Odiaron activamente este programa, y no sé muy bien cómo cobró impulso después de eso”, confesó el actor.

A pesar de que el consenso general en la industria, incluyendo a figuras de Saturday Night Live, dictaba que nadie podría igualar la interpretación original de Gervais, la elección de Carell cambió la percepción de sus colegas. Amy Poehler admitió que, aunque todos pensaban que era una pésima idea intentar replicar la serie, el anuncio de Steve como protagonista les dio esperanza: “Entonces escuchamos que eras vos y dijimos: 'Quien sea que esté haciendo este programa quiere que sea divertido'”.
Para construir su propia identidad sin ser una copia del material original, Carell tomó la decisión consciente de no estudiar la actuación de Ricky Gervais. El actor admitió que solo vio “un minuto” de la versión del Reino Unido antes de apagar el televisor, por temor a que la interpretación de Gervais influyera demasiado en su propio proceso de audición y en la creación de Michael Scott.

El tiempo terminó dándole la razón a Carell sobre los instintos de sus allegados. Tras un inicio tambaleante, The Office se consolidó durante nueve temporadas y 200 episodios, acumulando 42 nominaciones al Emmy y convirtiéndose en un clásico.