02/04/2026 - Edición Nº1150

Cultura


Escena emergente

Rocío Camani, una nueva voz del pop que busca emocionar y conectar

01/04/2026 | Desde sus inicios en la música hasta su presente en el pop, Rocío Camani habló de influencias, composición y su próxima fecha en vivo.



Rocío Camani pertenece a una nueva generación de artistas que crecieron entre instrumentos, redes sociales y una escena musical en permanente transformación. Cantante, compositora y pianista, construye un proyecto pop con impronta personal, influencias definidas y una convicción clara: que su música acompañe, represente e incluso haga bailar a quien la escuche.

En su paso por El Living de NewsDigitales, contó que la música apareció en su vida de manera temprana y casi natural. “Empecé tocando el piano a los 4, a los 6 empecé con la guitarra y a componer mis primeras canciones”, recordó. Lo que en la infancia era juego y exploración, con los años se transformó en una búsqueda más consciente, aunque no exenta de dudas.

“Cuando fui haciéndome más grande, creo que me llenaron un poco los prejuicios de querer elegir la música como forma de vida, como forma de trabajo. Y me fui alejando un poquito de ese camino”, confesó. Ese recorrido, sin embargo, tuvo regreso: primero desde los covers en redes y después con canciones propias, de la mano de un productor que apostó por su proyecto.

Componer para sanar y conectar

Si hay un núcleo desde donde Rocío piensa su música, ese lugar es la composición. Más que un complemento, la escritura de canciones aparece en su relato como una herramienta de expresión íntima, pero también de transformación. “La composición es algo muy terapéutico para mí y de cierta forma me ayudó también a sanar un montón de cosas”, explicó. Incluso cuando parte de experiencias dolorosas, intenta convertirlas en otra cosa: “Quizás estás viviendo una situación un poco triste y hacés una canción un poco más alegre o hasta irónica de lo que te está pasando; de alguna forma lo sanás”.

Esa dimensión personal no la encierra en una experiencia estrictamente autobiográfica, sino que funciona como punto de partida para construir canciones que puedan ser compartidas. Desde lo propio, Rocío busca abrir un espacio donde otros también puedan verse reflejados. “A la hora de componer es un poco un medir entre ser expresiva con lo que me está pasando, pero no ser tan específica como para que quien lo escuche se pueda sentir representado también”, sostuvo. Y lo sintetizó en una idea que atraviesa todo su proyecto: “Me gusta que la gente cuando escucha mi música se sienta acompañada”.

Esa lógica también atraviesa sus letras, donde aparecen el amor, la ausencia, los fantasmas emocionales y las huellas que dejan ciertas relaciones. Rocío reconoce que escribe desde lo autobiográfico, aunque sin exponer del todo a quién o a qué experiencia refiere cada canción. “Trato de contar lo que me pasa. Me parece que también es la mejor forma de conectar con la gente”, dijo. Y entre risas, dejó en claro que esa intimidad siempre mantiene un margen de misterio: “Nunca vas a saber sobre quién fue, si fue sobre una amiga, si fue sobre un novio… es un poco ambiguo también”.

Del pop dosmilero a una identidad propia

Aunque escucha música de manera amplia, Rocío encontró en el pop el territorio donde mejor puede desplegar su identidad artística. No fue un camino inmediato: según contó, primero transitó baladas y otras búsquedas hasta encontrar, un sonido que hoy siente más cercano a su personalidad. Y en esa construcción aparecen con claridad algunas referencias generacionales y estéticas.

Entre sus referentes internacionales mencionó a Ariana Grande, a quien definió como una de sus grandes inspiraciones: “Para mí una de mis referentes es Ariana Grande. Me parece increíble la música que ella hace”. También marcó una filiación estilística con ella al señalar que ambas trabajan sobre un cruce entre pop y R&B. A eso se suma su fascinación por la era dorada del pop de los 2000, especialmente por artistas como Britney Spears y Christina Aguilera, no sólo por sus canciones sino por su dimensión escénica. “Para mí Britney es un gran ejemplo de hacer show teatrero. Me encanta. Christina Aguilera también me fascina, me gusta su música, me gusta su puesta en escena”, explicó. Entre las figuras actuales, además, mencionó a Tate McRae.

En el plano local, Rocío ubicó su búsqueda cerca de lo que hoy representan Tini Stoessel y Emilia Mernes, dos artistas centrales del pop argentino contemporáneo. “Con el sonido que estoy teniendo me acerco un poco más a lo que está haciendo Tini o Emilia”, señaló. También destacó el momento de expansión que vive la música argentina en el exterior y mencionó, como parte de ese fenómeno, el crecimiento de figuras como Duki y María Becerra, a quienes puso como ejemplo del nuevo protagonismo nacional en la escena internacional.

Entre la presión de las redes y la experiencia del vivo

Como buena parte de los artistas emergentes, Rocío construye su carrera en el cruce entre plataformas digitales y escenarios. Las redes le permitieron empezar, mostrar covers, conectar con gente de otros países y hacer visible su trabajo. Pero también le imponen una dinámica exigente, muchas veces agotadora. “Durante mis primeros meses sacando mi propia música sentía mucha presión con este tema de todos los meses tener algo nuevo para sacar, de todos los días a todas horas estar subiendo contenido para no pasar desapercibido”, admitió. Con el tiempo, intentó reordenar esa relación para no perder autenticidad: “Me lo estoy empezando a tomar con un poco más de calma porque me daba la sensación de que estaba empezando a perder mi originalidad”.

Del otro lado están los shows, el lugar donde para ella la música finalmente “cobra vida”. “Los shows es donde todo cobra vida finalmente y para mí un show, más que ser un lugar donde vas a escuchar música, es una experiencia”, dijo. Y esa palabra, experiencia, parece ser clave en su manera de pensar la escena: no sólo cantar canciones, sino provocar algo en quien escucha. “Intento eso: que la persona que vaya realmente viva algo que le cambie y no solamente vaya a escuchar mis canciones”.

Allí también aparece otra faceta de su formación: el teatro y la comedia musical, disciplinas que atravesaron sus primeros años y que hoy siguen presentes en su relación con el escenario. No casualmente, cuando habla de subirse a tocar, habla también de “meterse en un personaje”, de contar una historia y de correrse, aunque sea por un rato, del peso de la mirada ajena. “Estás contando una historia y como que te ponés en la piel de eso”, explicó.

Un festival emergente y una próxima parada en el escenario

En la entrevista, Rocío también anticipó su próxima presentación en vivo: será el 10 de abril en el JJ Circuito Cultural, en un festival orientado al pop emergente. Allí compartirá fecha con Dolores B, a quien definió como una artista que mezcla pop y rock, y con La Taza Calva, una banda de pop. Las entradas, contó, están disponibles a través de Passline.

Además, adelantó que ese show será una oportunidad para presentar parte del material que todavía no salió oficialmente: “Mi idea es estrenar algunos nuevos que todavía no salieron y que saldrán pronto en este show”.

En un escenario dominado por la inmediatez y las métricas, Rocío Camani construye su camino con una propuesta definida: pop emocional, impronta escénica y una conexión directa con quien escucha. Más que una promesa, su proyecto ya empieza a afirmarse como parte del nuevo mapa del pop argentino.