31/03/2026 - Edición Nº1148

Policiales

Horror en Santa Fe

La chica a la que quisieron matar a cuchillazos: el antecedente de bullying extremo en San Cristóbal

30/03/2026 | El caso del alumno que mató a un compañero en Santa Fe volvió a poner en foco una trama que, en San Cristóbal, ya había mostrado señales de alarma.



El antecedente más cercano en San Cristóbal ocurrió a comienzos de este año, cuando una joven de 15 años fue atacada a cuchillazos por un grupo de cinco adolescentes en plena vía pública. El episodio no fue aislado. Según reconstruyó su familia, se trató del desenlace de una secuencia de acoso que llevaba meses y que había sido advertida sin obtener respuestas.

La agresión tuvo lugar cuando la víctima caminaba hacia un kiosco del barrio y fue interceptada por el grupo. La rodearon, la inmovilizaron y comenzaron a atacarla con armas blancas, provocándole cortes profundos en el rostro.

De acuerdo con el relato de su madre, el objetivo de los agresores era aún más grave. “La intención principal era cortarle el cuello. La querían matar”, sostuvo en la denuncia.

 

 

La joven logró escapar en medio del ataque y pedir ayuda dentro de un comercio cercano, lo que obligó a los agresores a huir. Vecinos intervinieron y permitieron su traslado urgente a un hospital, donde fue sometida a una cirugía reconstructiva por las lesiones sufridas.

Pero detrás de la brutalidad del hecho, el punto que más inquieta es el origen del conflicto. Según la familia, todo comenzó tras una ruptura de vínculo con una excompañera y derivó en un proceso de bullying sostenido, con amenazas, agresiones físicas y hostigamiento en redes sociales.

Ese escenario, aseguran, fue advertido en distintos ámbitos sin que se activaran medidas de contención. La adolescente incluso cambió de escuela, pero la persecución continuó y terminó por trasladarse fuera del ámbito escolar.

El caso dejó además otro elemento que hoy vuelve a resonar tras el ataque en la escuela: la intervención de un tercero que evitó un desenlace aún más grave. En aquella oportunidad, un automovilista se interpuso en medio de la agresión y logró frenar a los atacantes, aunque resultó herido en el intento.

La investigación judicial fue caratulada como intento de homicidio y derivó en la detención de algunos de los agresores, en su mayoría menores de edad.

A meses de ese episodio, la violencia volvió a irrumpir en el mismo escenario social, esta vez dentro de una escuela y con un desenlace fatal. La secuencia, distinta en su forma pero similar en su trasfondo, reabre un debate que atraviesa a familias, instituciones y autoridades: el alcance del bullying entre adolescentes y la dificultad para intervenir a tiempo antes de que escale en hechos irreversibles.