En la tarde del 31 de marzo de 1991, el estadio de Estudiantes de La Plata fue escenario de un partido histórico: el triunfo por 3-1 sobre Deportivo Español marcó el debut en la Primera División del árbitro Javier Castrilli, quien pronto sería conocido como El Sheriff.
Con gesto adusto, mirada firme y un estilo de conducción inflexible, Castrilli se ganó rápidamente la fama de árbitro estricto y severo. Su debut coincidió con una tarde brillante de Lorenzo Sáez, autor de los tres goles del Pincha, mientras que José Albornoz descontó para Español.
El apodo de “El Sheriff” surgió por su manera de imponer autoridad en la cancha. No toleraba protestas, aplicaba el reglamento al pie de la letra y se convirtió en símbolo de un arbitraje que buscaba erradicar las “vivezas criollas” del fútbol argentino, pero también por el uso excesivo de la tarjeta roja. Prácticamente no había partido sin expulsados.
Su carrera estuvo marcada por la polémica y el respeto. Castrilli dirigió 232 partidos en Primera, con un promedio cercano a un expulsado por encuentro. Fue el último árbitro en mostrarle la tarjeta roja a Diego Maradona, un episodio que quedó grabado en la memoria popular.
Más allá de las controversias, su figura representó un cambio cultural: para muchos, Castrilli fue el árbitro que profesionalizó y endureció la disciplina en el fútbol argentino. Para otros, su estilo rígido lo volvía excesivo y generaba enfrentamientos con jugadores y técnicos.
Tras su retiro en 1998, continuó vinculado al arbitraje y a la política, pero su legado quedó asociado a esa imagen de justiciero implacable. Su debut en La Plata fue el inicio de una década en la que su nombre se convirtió en sinónimo de orden y controversia.
En los años 2000 y 2001, presidió una Comisión de Investigaciones de Seguridad en el Deporte, durante la gobernación bonaerense de Carlos Ruckauf. Una década más tarde, en 2011, fue candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el partido Acción Ciudadana, y en 2013 lo hizo como candidato a concejal de La Matanza por el PRO.
Luego de un paso por la dirigencia en el fútbol chileno, en noviembre de 2024 la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo distinguió con el premio Personalidad Destacada en el ámbito del deporte, donde expresó: “En lo personal significa la posibilidad de invitar a representantes de todas las etapas de mi vida, desde la más extrema niñez hasta nuestros días, pasando por ámbitos barriales, familiares y distintos empleos y ocupaciones que he desarrollado. Incluso la gestión pública, el estudio y la universidad. Esta posibilidad única no hay chance de que se vuelva a repetir”.

En la actualidad, Castrilli es uno de los críticos más duros de Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA. Lo acusa de haber consolidado un sistema de arbitraje corrupto y manipulado, y sostiene que la dirigencia se siente “impune tras ganar la Copa del Mundo” en 2022. Según su visión, Tapia y su entorno intentan manipular a la opinión pública y presionan a los árbitros para favorecer intereses políticos y deportivos.
De hecho, ha compartido en sus redes sociales numerosas publicaciones que dan cuenta de los partidos "arreglados" y de la causa por la retención indebida de los aportes de los futbolistas que hacen el titular de la calle Viamonte y su tesorero Pablo Toviggino.
"No existe árbitro o ex árbitro que no sepa todo lo que viene ocurriendo en el arbitraje argentino, con nombres, fechas, montos… el tema siempre pasa o bien por la ausencia de pruebas o por la falta de valor de quienes pudieran contar con ellas y nunca se animaron a denunciar", señaló recientemente, con el mismo tono que lo caracterizó en cada partido mientras tuvo el traje como hombre de negro.
Cuánto daño le hicieron al fútbol y al arbitraje argentino…!!! Cuánto alivio genera que se pueda comprobar lo que tanto se habló en el ambiente durante estos últimos 8 años…!!! y a la vez cuánto dolor… LOS HINCHAS DEBEN PEDIRLE EXPLICACIONES A SUS PRESIDENTES…!!!! pic.twitter.com/SkIdac0YRC
— Javier Castrilli (@castrillijavier) March 25, 2026
Hoy, a más de tres décadas de aquel debut, Javier Castrilli sigue siendo recordado como uno de los árbitros más influyentes y discutidos de la historia del fútbol argentino. Su ingreso a Primera no fue solo un partido: fue el nacimiento de un personaje que dividió aguas y dejó huella.