En medio del caos que desató el ataque dentro de la escuela de San Cristóbal, hubo una escena que terminó siendo decisiva. La protagonizó Fabio Barreto, el portero del establecimiento, que se enfrentó cara a cara con el alumno armado y logró desarmarlo en pleno episodio.
“Escuchamos una explosión y pensamos que había caído algo. Después se volvió a escuchar y en ese momento reaccioné y vi que los chicos empezaron a correr hacia afuera”, relató sobre los primeros segundos, cuando todavía no estaba claro qué ocurría dentro del edificio.
A partir de ahí, la situación se volvió evidente. “Ahí veo que el alumno tenía un arma y estaba tirando”, explicó. En ese instante, y mientras otros estudiantes intentaban escapar, Barreto decidió avanzar hacia el agresor.
🚨 Horror en Santa Fe: un alumno ingresó armado a una escuela y mató a un compañero.
— NewsDigitales (@NewsDigitalesAr) March 30, 2026
👉🏻 El menor de 15 años entró al establecimiento educativo de San Cristóbal y asesinó a uno de 13.
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El cruce fue directo. “Había escuchado cuatro disparos y ya había cargado para tirarme a mí”, recordó. Y agregó uno de los momentos más críticos de la secuencia: “Se frenó, me apuntó, pero no alcanzó a gatillar porque lo reduje y le saqué el arma. No le di tiempo”.
El portero explicó que actuó sin dudar, a pesar del riesgo. “En ese momento pensé en mi hijo”, contó, al reconstruir qué lo llevó a intervenir mientras el adolescente aún estaba armado.
La maniobra, según su propio testimonio, fue clave para frenar el ataque. “Si no hubiese intervenido, hubiese sido peor”, afirmó.
Barreto también describió el estado en el que se encontraba el agresor tras ser reducido. “Estaba en estado de shock y podría haber matado más alumnos”, sostuvo. Y añadió un dato que da cuenta de la desorientación del joven: “No sabía dónde estaba ni lo que había hecho. Estaba desorientado”.
Según su relato, el adolescente no ofreció resistencia una vez que fue desarmado y hasta llegó a decirle que había salido a cazar el fin de semana, en medio de una escena que ya había dejado víctimas y heridos dentro de la escuela.
El ataque ocurrió a primera hora de la mañana, cuando los alumnos ingresaban al establecimiento. Un estudiante de 15 años abrió fuego con una escopeta, mató a un compañero de 13 años e hirió a otros chicos. La intervención del portero logró detener la secuencia antes de que se agravara aún más.
Hoy, su testimonio se convirtió en una pieza central para reconstruir esos minutos y entender cómo se logró frenar una situación que, según coinciden quienes estuvieron allí, pudo haber terminado en una tragedia todavía mayor.