31/03/2026 - Edición Nº1148

Opinión


Cadena de polémicas

Adorni contra las cuerdas

31/03/2026 | Milei construyó poder diciendo que su administración venía a hacer algo distinto. El caso $LIBRA ya había golpeado ese relato.



Manuel Adorni quedó atrapado en una secuencia de problemas que ya no se deja ordenar con una conferencia de prensa ni con una explicación apurada. En menos de un mes se le juntaron el viaje de su esposa en el avión presidencial a Nueva York, la causa por el vuelo privado a Punta del Este, preguntas sobre quién pagó esos traslados y una discusión cada vez más incómoda sobre su patrimonio. El funcionario que durante un año fue la voz más eficaz del mileísmo para hablar de privilegios ajenos hoy tiene que hablar de los propios.

El primer episodio fue el viaje a Nueva York. Adorni terminó admitiendo que su esposa lo acompañó en el avión presidencial, pidió disculpas y lo definió como “una pésima decisión”, aunque insistió en que no hubo delito ni costo para el Estado. El problema político de esa escena no está sólo en el vuelo: está en la imagen. La del vocero que construyó parte de su capital hablando contra “la casta” y quedó asociado a una postal demasiado parecida a las que el propio Gobierno usó para atacar a otros.

Después vino Punta del Este. La investigación judicial avanzó sobre el viaje privado que Adorni hizo con su familia y con Marcelo Grandío, un periodista de la TV Pública bajo su órbita. En los últimos días declaró el broker que vendió el pasaje de regreso y sostuvo que quien pagó fue Grandío. Antes ya habían aparecido facturas que atribuían el vuelo de ida a una productora vinculada al mismo entorno. El fiscal Gerardo Pollicita pidió nuevas medidas de prueba para determinar quién cubrió efectivamente esos gastos y si hubo otras ventajas o viajes similares.

A esa causa se sumó el frente patrimonial. La información que salió del Registro de la Propiedad muestra que Adorni compró en noviembre de 2025 un departamento en Caballito por US$230.000, con una hipoteca privada por casi el 90% del valor, al tiempo que seguía conservando la propiedad en Parque Chacabuco donde vivía al entrar al Gobierno. También aparecieron denuncias sobre una casa en un country a nombre de su esposa y otros bienes que alimentaron pedidos de investigación sobre sus declaraciones juradas y su evolución patrimonial.

Por eso Adorni quedó más expuesto que otros funcionarios. No se trata sólo de un jefe de Gabinete en problemas. Se trata del vocero de una moral pública. Durante meses fue la cara del mileísmo cuando había que explicar recortes, atacar a la “casta” o defender la idea de que este Gobierno venía a barrer con los privilegios. Esa función le daba autoridad política. Esa autoridad hoy está dañada. La discusión ya no gira en torno a si las explicaciones son técnicamente posibles; gira alrededor de si todavía resultan creíbles.

El daño alcanza al Gobierno entero porque la dimensión moral fue una parte central de su legitimidad. Milei construyó poder diciendo que su administración venía a hacer algo distinto. El caso $LIBRA ya había golpeado ese relato. Lo de Adorni lo vuelve más visible y más doméstico. Ya no es un problema lejano, sofisticado o financiero. Es un funcionario central que aparece rodeado por viajes dudosos, pagos opacos y preguntas patrimoniales que todavía no tienen una respuesta ordenada.

En ese cuadro, a Milei le queda la economía como último bastión. El problema es que ahí también empezaron las dudas. La inflación de enero fue 2,9% y la de febrero volvió a dar 2,9%, con una interanual de 33,1%; para marzo, las consultoras privadas y distintos análisis ya hablan de un número que puede volver a ubicarse por encima del 3%, empujado por combustibles, tarifas y el impacto internacional del petróleo. Al mismo tiempo, la actividad creció en enero apenas 0,4% mensual y 1,9% interanual, con una recuperación concentrada en agro, energía y finanzas, mientras industria, comercio y construcción siguen mucho más débiles.

Ese es el punto más delicado para lo que viene. El Gobierno puede seguir defendiendo su programa en nombre de la estabilización, pero todavía no respondió con claridad cuáles van a ser los sectores capaces de hacer crecer a la Argentina con volumen, empleo y articulación territorial.

El agro, la energía y las finanzas pueden mejorar balances y exportaciones; no alcanza con eso para ordenar el mapa social de un país grande. La discusión sobre 2027 empieza ahí: qué va a valorar la sociedad cuando tenga que juzgar esta experiencia. Si el faro moral se apaga y la economía no logra mostrar un camino de crecimiento claro, la pregunta deja de ser cómo llega Milei a la próxima elección y pasa a ser otra: qué tipo de alternativa va a querer el electorado después de haber probado un gobierno que prometió superioridad ética y todavía no logró convertir esa promesa en una salida material convincente. 

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