Mientras la Casa Rosada intenta contener el impacto político del caso $LIBRA y las denuncias contra Javier Milei, en las provincias el clima es otro: la paciencia empieza a agotarse. Los gobernadores no solo mantienen sus reclamos, sino que endurecen su postura y advierten que la crisis del Gobierno no puede convertirse en una excusa para postergar respuestas.
En ese esquema, la situación de Manuel Adorni queda en un segundo plano. Para los mandatarios, el problema no es quién ocupa el cargo, sino la falta de definiciones concretas. “Traigan soluciones, no explicaciones”, sintetizan en privado, marcando distancia de la interna libertaria.
El oficialismo volvió a reunir su mesa política y ratificó al jefe de Gabinete, pero ese gesto no alcanza a descomprimir la tensión territorial. En las provincias interpretan que la Casa Rosada está más enfocada en administrar sus propios conflictos que en atender la agenda federal.
Las conversaciones continúan a través de funcionarios del área económica, como Luis Caputo, pero el tono cambió. Los gobernadores ya no solo negocian: ahora condicionan. El respaldo a las reformas que el Gobierno busca impulsar en el Congreso aparece atado a respuestas concretas en materia de recursos.

El trasfondo es crítico. La caída del consumo golpea la coparticipación, las paritarias presionan sobre las cuentas provinciales y la obra pública sigue paralizada. En ese contexto, crece la exigencia de compensaciones y cambios en la distribución de impuestos, como el cheque o los combustibles.
La advertencia es clara: sin alivio fiscal, no habrá acompañamiento automático. Los mandatarios recuerdan el antecedente del veto a los ATN y señalan que el equilibrio fiscal nacional no puede sostenerse a costa de las provincias.
Así, mientras el Gobierno intenta recuperar la iniciativa tras semanas de turbulencias, el poder territorial se reorganiza y gana peso. La disputa ya no es silenciosa: es abierta. Y en ese pulso, los gobernadores empiezan a correr el eje, transformando la debilidad política de la Casa Rosada en una oportunidad para negociar en mejores condiciones.