Cargar nafta se volvió un reflejo directo del deterioro del bolsillo.
En los últimos meses, la combinación de suba de combustibles y salarios que no logran acompañar la inflación redujo de forma marcada la cantidad de litros que se pueden comprar con un ingreso promedio.
El resultado es claro: hoy, con el mismo sueldo, el tanque rinde cada vez menos.
El deterioro en la capacidad de compra se aceleró en las últimas semanas.
Según el análisis del economista Nadin Argañaraz, la cantidad de nafta que se puede cargar con un salario privado registrado cayó 17% en el último mes, marcando un empeoramiento fuerte y reciente.
La capacidad de compra de nafta súper de un salario privado registrado cayó un 17% en el último mes. Entre junio de 2025 y febrero de 2026 la caída había sido del 12%
— Nadin Argañaraz (@NadinArganaraz) March 31, 2026
A inicios de 2024, con el fuerte incremento del valor real de la nafta, la capacidad de compra cayó un 20%. Sin… pic.twitter.com/aZlGvoaz2t
Este no es un dato aislado. Entre junio de 2025 y febrero de 2026, la capacidad de compra ya había retrocedido 12%, pero el impacto de las últimas subas de precios profundizó esa tendencia.
En términos más amplios, el resultado es contundente: hoy, con el mismo ingreso, se puede cargar significativamente menos combustible que meses atrás, reflejando el deterioro del poder adquisitivo frente a los precios.
En enero, los salarios registrados del sector privado cayeron 0,7% en términos reales, acumulando cinco meses consecutivos de retroceso.
En el sector público, la caída es más fuerte y acumula una pérdida cercana al 18% desde fines de 2023.
En conjunto, los salarios siguen por debajo de los niveles previos, lo que explica por qué cada aumento de precios impacta con más fuerza.

Por otro lado, si se toma como referencia el precio de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires, el salto es contundente.
A comienzos de enero, el litro costaba $1.611, hoy, tras las últimas subas, ronda los $1.999. Es decir un aumento de 25% en apenas tres meses.
La caída en la capacidad de carga no es solo un dato técnico. Se traduce en decisiones concretas: cargar menos litros, espaciar visitas al surtidor, o resignar otros gastos
En definitiva, lo que antes era un gasto habitual empieza a transformarse en un lujo.