La imagen es elocuente: la escopeta apoyada sobre el pasto, en medio del patio de la escuela, convertida en prueba central de una escena que todavía se intenta reconstruir. Esa arma, una 12/70 de doble cañón, es hoy uno de los elementos clave de la causa que investiga el ataque en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal.
De acuerdo con los primeros datos recolectados en la investigación, el adolescente de 15 años ingresó al establecimiento con el arma escondida dentro de un estuche de guitarra. Llegó a primera hora de la mañana, como un alumno más, y logró atravesar el ingreso sin ser detectado.
Una vez dentro, se dirigió hacia el sector de los baños y, en cuestión de minutos, armó la escopeta. A partir de ese momento, comenzó la secuencia de disparos que derivó en la muerte de un estudiante de 13 años y dejó a otros alumnos heridos.
🚨 Horror en Santa Fe: un alumno ingresó armado a una escuela y mató a un compañero.
— NewsDigitales (@NewsDigitalesAr) March 30, 2026
👉🏻 El menor de 15 años entró al establecimiento educativo de San Cristóbal y asesinó a uno de 13.
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Los peritajes iniciales también permitieron recuperar elementos vinculados al arma. En el lugar se hallaron cartuchos calibre 12/70, vainas servidas y restos de los proyectiles, lo que confirma el tipo de munición utilizada durante el ataque.
Uno de los puntos que ahora concentra la investigación es el origen de la escopeta. Según trascendió, el arma pertenecería al abuelo del agresor, aunque todavía se intenta establecer cómo el adolescente accedió a ella y en qué condiciones la trasladó hasta la escuela.
Ese aspecto no es menor. Para los investigadores, reconstruir el circuito del arma es clave para determinar posibles responsabilidades adicionales y entender si hubo fallas en la guarda o en los controles.
El arma fue finalmente secuestrada en el mismo establecimiento, luego de que el atacante fuera reducido por personal de la escuela. La escena, que quedó registrada en fotografías, muestra la escopeta ya fuera de uso, apoyada en el suelo, como cierre de una secuencia que se desarrolló en pocos minutos.
El ataque ocurrió cerca de las 7.15, cuando los alumnos se encontraban en el patio interno esperando el inicio de la jornada. En ese contexto, el agresor abrió fuego de manera indiscriminada, generando pánico y una corrida generalizada.
La causa está a cargo de la fiscal de menores Carina Gerbaldo, con intervención de la Policía de Investigaciones, que trabaja en la reconstrucción completa de lo ocurrido. Mientras tanto, el foco sigue puesto en una pregunta central: cómo un arma de esas características llegó hasta el interior de una escuela.