“Yo soñaba ser soldado de San Martín”. Con esa definición, Esteban Vilgré La Madrid abrió su testimonio en El Living de NewsDigitales, donde reconstruyó no solo su paso por la guerra de Malvinas, sino también el sentido profundo que tuvo esa experiencia en su vida.
Muy joven, aún en formación en el Colegio Militar de la Nación, fue enviado al frente. Lo que hasta ese momento era idealismo se transformó en realidad cruda. “Malvinas me agarró muy chico… ahí entendí que detrás del sueño hay sacrificio, dolor y sufrimiento”, recordó.
La guerra, que duró 74 días entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, dejó una marca imborrable en toda una generación. Pero en su relato, La Madrid insiste en un punto central: no se trató de odio, sino de compromiso. “Fuimos a la guerra por amor al continente, por los que estaban acá”, afirmó.
En uno de los tramos más intensos de la entrevista, el actual director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur reconstruyó los combates finales en las islas. El frío extremo, la oscuridad, las explosiones y la incertidumbre atravesaban cada decisión.
“Yo sabía que mis soldados estaban y ellos sabían que yo estaba”, dijo al recordar las noches en el monte, donde la visibilidad era mínima y la única referencia eran las bengalas que iluminaban el campo de batalla.
Con apenas un año más que muchos de sus subordinados, entendió rápidamente que el liderazgo no se imponía por jerarquía sino por ejemplo. “Tenía que ganarme sus corazones, no dar órdenes”, explicó. Y ese vínculo, construido en el sacrificio compartido, fue lo que sostuvo a su sección en los momentos más críticos.

Entre los recuerdos que más lo marcaron, aparece la historia del soldado Horacio Balvidares que volvió dos veces al combate tras rescatar a un compañero herido, aun cuando ya estaba a salvo.
“Eso es la camaradería… un amor muy fuerte entre hombres”, definió La Madrid, al poner en palabras el nivel de entrega y responsabilidad mutua que se genera entre quienes comparten el combate.
Su propia sección sufrió ocho muertos y numerosos heridos. “Fui con 47 hombres y volvimos 13”, resumió. Detrás de esa cifra, hay nombres, historias y situaciones que todavía lo acompañan.
Lejos de terminar el 14 de junio, la guerra continuó durante años en la vida de los excombatientes. La Madrid fue claro al respecto: “La posguerra fue peor que la guerra para muchos”.
“Le sacaste el uniforme, el fusil, sus compañeros… y lo devolviste a la vida civil sin armas para defenderse”, explicó sobre el regreso de miles de jóvenes que no estaban preparados para volver a la normalidad.
Durante años trabajó en salud mental de veteranos, intentando reparar esas heridas invisibles. “Los fantasmas están… algunos pudimos seguir, otros quedaron atrapados ahí”, contó con crudeza.

En su presente, al frente del Museo Malvinas, La Madrid insiste en transformar esa experiencia en un legado colectivo. “En la causa Malvinas no hay ideologías ni partidos. Es lo que nos une”, sostuvo.
Cada año, miles de estudiantes visitan el museo, y allí encuentra un sentido a su tarea actual: transmitir valores. “Que cada chico salga orgulloso de ser argentino”, remarcó.
También planteó una deuda de la dirigencia: “Me gustaría ver a todos los partidos políticos juntos, oficialismo y oposición, homenajeando a los caídos, como hacen los países serios. Que ese día no se discuta nada, que sea un momento de unidad nacional en honor a quienes dieron la vida por la patria”.
De cara a un nuevo aniversario, La Madrid dejó un mensaje claro. “El 2 de abril es un día de orgullo. Un país chico se puso de pie y le dijo a un imperio que no nos iban a pisotear”.
La vigilia, las banderas y los homenajes no son solo actos simbólicos: son, en su mirada, herramientas para construir conciencia cívica. “Que la gente se sienta orgullosa de ser argentina es el mejor homenaje a los que quedaron allá”, expresó.
Su testimonio, atravesado por la épica pero también por la humanidad, deja una enseñanza que trasciende generaciones: Malvinas no es solo historia. Es memoria viva, es identidad y es, sobre todo, una responsabilidad colectiva hacia el futuro.