01/04/2026 - Edición Nº1149

Política

Polémica

Ley Hojarasca del Gobierno: palomas, mochileros y otras normas en revisión

01/04/2026 | El proyecto impulsado por Federico Sturzenegger incluye desde leyes insólitas hasta regulaciones vigentes.



En un contexto político atravesado por tensiones y cuestionamientos, el gobierno de Javier Milei volvió a poner sobre la mesa uno de sus proyectos más llamativos: la denominada Ley Hojarasca.

La iniciativa, que ya había sido presentada anteriormente sin éxito, busca eliminar cerca de 70 leyes consideradas obsoletas, innecesarias o contrarias a la libertad individual.

El relanzamiento no es casual. Desde la Casa Rosada apuntan a recuperar la agenda pública en medio de la polémica que tiene al jefe de Gabinete en el centro del debate político.

Qué propone la Ley Hojarasca

El proyecto, impulsado por el Ministerio de Desregulación, apunta a realizar una “depuración normativa”. Según sus fundamentos, se trata de eliminar leyes que quedaron desactualizadas por el paso del tiempo, superadas por nuevas normas o sin aplicación real en la actualidad.

“Hojarasca” refiere justamente a aquello que sobra, que ya no tiene utilidad. Bajo esa lógica, el oficialismo busca simplificar el entramado legal argentino y reducir lo que considera un exceso de regulaciones.

Entre los criterios para la derogación se incluyen normas que afectan libertades individuales, leyes vinculadas a organismos inexistentes o regulaciones que dificultan la eficiencia del Estado.

Las leyes más llamativas

Dentro del listado hay normas que generaron sorpresa y debate. Una de las más conocidas es la llamada “Ley del Lobizón”, que establece el padrinazgo presidencial para el séptimo hijo varón —y posteriormente también mujer—, basada en antiguas creencias populares.

También figura la ley del “carnet de mochilero”, que regula a quienes viajan a dedo, y otra que obliga a registrar palomas mensajeras, una práctica prácticamente en desuso.

A esto se suman leyes que hoy resultan anacrónicas, como la que promovía la microfilmación de documentos o la que incentivaba el descubrimiento de minas de carbón, en un contexto actual de transición energética.

Libertad individual vs. regulación estatal

Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la eliminación de normas que, según el oficialismo, limitan libertades. Entre ellas, una ley que habilita al Estado a supervisar reuniones privadas, considerada por el Gobierno como incompatible con la Constitución.

También se cuestionan regulaciones culturales, como la que define qué se considera “música argentina”, por entender que genera discriminación entre artistas.

En este punto, la iniciativa se alinea con la visión libertaria de Milei, que promueve un Estado más reducido y menor intervención en la vida de los ciudadanos.

El debate económico y “anti-casta”

La Ley Hojarasca también apunta contra privilegios y estructuras vinculadas al sector público. Propone modificar el financiamiento de organismos como el Círculo de Legisladores y eliminar beneficios para funcionarios, como credenciales especiales de circulación.

Además, cuestiona leyes que obligan al Estado a priorizar productos nacionales, al considerar que afectan la eficiencia del gasto público. Para el oficialismo, estas medidas forman parte de una agenda “anti-casta”, orientada a reducir privilegios y optimizar recursos.

Entre la modernización y la polémica

Aunque el Gobierno presenta la iniciativa como un paso hacia la modernización, la oposición advierte que detrás de la desregulación podría haber recortes en áreas sensibles o pérdida de herramientas estatales.

El debate promete ser intenso en el Congreso, donde el proyecto deberá conseguir consensos para avanzar. Mientras tanto, la Ley Hojarasca ya logró su objetivo inicial: volver a instalar al Gobierno en el centro de la discusión pública, con una propuesta que combina curiosidad, ideología y alto impacto político.

ND