La noche en la Bombonera tuvo mucho más que un simple amistoso: fue una despedida cargada de emoción, una exhibición futbolística y una celebración que conectó al equipo con su gente. La selección argentina goleó 5-0 a Zambia en su último compromiso en el país antes del Mundial 2026 y dejó señales claras que alimentan la ilusión.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni mostró una versión muy superior a la del encuentro anterior frente a Mauritania. Hubo circulación, dinámica y precisión, pero sobre todo eficacia, un aspecto que había quedado en deuda. Esta vez, el dominio se tradujo en goles y el rendimiento colectivo fue contundente de principio a fin.
Desde el arranque, Argentina impuso condiciones. A los tres minutos, apareció la sociedad que tantas alegrías le dio al país: Lionel Messi desbordó por izquierda y asistió a Julián Álvarez, que definió de primera para abrir el marcador. El gol temprano simplificó el trámite y permitió que el equipo manejara los tiempos con comodidad.
Antes del cierre del primer tiempo, Messi volvió a ser protagonista. Tras una buena combinación con Alexis Mac Allister dentro del área, definió con precisión para el 2-0. La Bombonera explotó, en una escena que combinó festejo y nostalgia por lo que podría ser una de sus últimas funciones en suelo argentino.
En el complemento, la lógica no cambió. Argentina siguió dominando y amplió la ventaja desde el punto penal, cuando Messi le cedió el remate a Nicolás Otamendi, que convirtió el tercero. Ese gesto reflejó liderazgo y compañerismo en un plantel que mantiene una base consolidada.
Con el resultado prácticamente definido, el partido se transformó en un monólogo. El rival apenas pudo resistir ante el control absoluto del equipo argentino, que jugó con tranquilidad y mostró una identidad clara dentro del campo.
El cuarto tanto llegó tras una jugada colectiva bien elaborada que terminó con un desafortunado desvío de Dominic Chanda en contra. Y cuando la noche parecía completa, apareció una de las imágenes más frescas: Valentín Barco marcó su primer gol en la mayor tras una gran acción iniciada por Messi y una asistencia de Nicolás González.
Más allá del resultado, también hubo puntos altos en defensa, con una buena respuesta de Emiliano Martínez, y minutos para varios jóvenes como Máximo Perrone y Nico Paz, lo que evidencia que el recambio está en marcha y funcionando.
Argentina cerró su despedida en casa con una actuación sólida, reafirmando su identidad y dejando en claro que, además de ganar, este equipo sigue emocionando. Con el Mundial 2026 en el horizonte, la ilusión crece y el desafío será sostener este nivel en la cita más importante.