La pobreza en Argentina volvió a mostrar una fuerte caída en el segundo semestre de 2025, según los datos oficiales. Sin embargo, el número abrió un debate entre economistas, que ponen en duda si el indicador refleja realmente lo que sucede en la economía cotidiana.
Según el Indec, la pobreza alcanzó al 28,2% de la población, lo que implica una baja de 9,9 puntos porcentuales en un año y de 3,4 puntos en relación al semestre anterior.

En paralelo, la indigencia también retrocedió: se ubicó en 6,3% de las personas, con una mejora tanto interanual como semestral.
El dato fue celebrado por el Gobierno. “La pobreza es la más baja en más de 7 años”, destacó el ministro de Economía, Luis Caputo, mientras que el presidente Javier Milei reforzó el mensaje en redes.
El número, sin embargo, genera ruido.
En una economía donde el consumo masivo sigue en caída -con menor demanda de carne, yerba y productos básicos- y donde muchos ingresos pierden frente a la inflación, surge una pregunta inevitable: ¿cómo puede bajar tanto la pobreza?
Para los economistas, una de las principales explicaciones está en la metodología.
El Indec mide la pobreza en base a los ingresos declarados por los hogares en una encuesta. Es decir, no toma ingresos efectivos verificados, sino lo que las familias reportan.
En ese marco, durante la segunda mitad de 2025, los ingresos declarados crecieron 18,3%, por encima del aumento de la canasta básica, que subió 11,3%.
Ese diferencial es lo que explica, en gran medida, la caída del indicador.
El problema, señalan los especialistas, es que esa dinámica no necesariamente coincide con la evolución de los ingresos formales que muestran otras fuentes.
La explicación "pobreza cae porque están tocados los ingresos informales" se basa en interpretar mal el índice de salarios. Desde 2023, ingresos informales subieron algo menos que formales, solo siguieron un patrón distinto (cayeron mucho más y luego recuperaron esa caída).
— Leo Tornarolli (@ltornarolli) April 1, 2026
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Otro punto clave está en cómo se calcula la línea de pobreza.
De acuerdo al análisis del CEPA, la Canasta Básica Total se construye a partir de una metodología basada en encuestas de consumo de los hogares de 2004-2005.
Esto genera un efecto concreto: se subestiman los gastos no alimentarios, lo que deja la línea de pobreza artificialmente baja.
En otras palabras, con esa vara, más hogares logran quedar por encima del umbral, aun cuando su situación real no haya mejorado en la misma proporción.
Las proyecciones ya empiezan a mostrar señales de alerta.
Según el economista Martín Rozada, tomando los datos más recientes de la canasta, la pobreza podría ubicarse en torno al 30,6% en el período septiembre 2025 – febrero 2026.
[NOWCAST DE POBREZA] Con la CBT de febrero, el nowcast proyecta una tasa de pobreza de 30.6% para el semestre Sep25Feb26. El IC al 95% es [29.2% - 32.1%]. pic.twitter.com/c5SK06Vnqu
— Martin Rozada ⭐️ (@MartinGRozada) March 13, 2026
Esto implicaría un freno -o incluso reversión- en la tendencia de mejora.