01/04/2026 - Edición Nº1149

Deportes


Racismo en el fútbol

El cántico islamófobo que avergüenza a España y la voz firme de Lamine Yamal

01/04/2026 | En el amistoso ante Egipto, parte de la grada entonó “el que no salta es musulmán”. El jugador del Barcelona respondió con firmeza y pidió respeto.



En el amistoso entre España y Egipto disputado en el RCDE Stadium de Cornellà, una parte de la grada entonó repetidamente el cántico "musulmán el que no bote" (en criollo, “el que no salta es musulmán”), lo que generó un escándalo que trascendió lo deportivo y abrió un debate sobre la islamofobia en el fútbol español.

La reacción fue inmediata: las autoridades del estadio advirtieron por megafonía que la legislación sanciona actos violentos, xenófobos o racistas. Sin embargo, los cánticos continuaron y el partido quedó marcado por un ambiente hostil hacia la comunidad musulmana.

El episodio provocó una condena generalizada de instituciones políticas y deportivas. El Gobierno español, la Federación Egipcia y la Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña repudiaron lo ocurrido, mientras que la prensa internacional destacó la vergüenza que supone para la imagen del fútbol español, máxime cuando su mejor futbolista y figura, Lamine Yamal, es de credo musulmán.

La respuesta de Lamine, musulmán y figura española

En ese contexto, la voz más escuchada fue la de Lamine Yamal, joven estrella del FC Barcelona y de la selección española, quien se manifestó en redes sociales: “Yo soy musulmán”, escribió, dejando claro que los cánticos lo afectaron personalmente y que no tolerará la discriminación en los estadios.

Yamal profundizó en su mensaje al señalar que usar la religión como burla “os deja como ignorantes y racistas”, un posicionamiento que generó apoyo masivo en redes y entre compañeros de equipo. El delantero subrayó que el fútbol debe ser un espacio de disfrute y respeto, no de odio.

El impacto emocional fue evidente: según medios locales, Yamal abandonó el estadio visiblemente afectado y evitó participar en la vuelta de honor con sus compañeros. Su gesto reflejó el dolor de ser atacado por parte de la propia afición que debería alentarlo.

La polémica no solo expone la fragilidad del fútbol español frente al racismo, sino que abre la puerta a posibles sanciones internacionales. La FIFA contempla multas económicas y cierres parciales de estadios en casos de cánticos discriminatorios, lo que podría afectar directamente a la selección en vísperas del Mundial.