El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, formalizó la incorporación de Hernán Reyes a su equipo de gestión en un movimiento que combina necesidad política y búsqueda de ampliación de base. La designación se oficializó mediante el Decreto 131/26, publicado en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires.
Reyes asumirá como Director General del Consejo de Planeamiento Estratégico a partir del 1° de abril de 2026, en reemplazo de Antonio Aimar Fratamico, cuya renuncia fue aceptada con efecto al 31 de marzo.
El organismo al que se incorpora Reyes fue creado por la Ley 310 y funciona en el ámbito del Poder Ejecutivo porteño como un órgano consultivo clave. Su misión es elaborar y proponer planes estratégicos consensuados para la Ciudad.
El Consejo está presidido por el propio jefe de Gobierno y cuenta con vicepresidencias, una asamblea general, un comité ejecutivo, un director general y un comité asesor académico. En ese esquema, el rol de Director General resulta central para la articulación técnica y política de las propuestas.
La llegada de Reyes, dirigente identificado con la Coalición Cívica, se interpreta como un gesto de ampliación política por parte de Jorge Macri en un momento donde el PRO enfrenta dificultades estructurales.
El dirigente perdió su banca legislativa tras las elecciones del 26 de octubre de 2025, en las que su espacio no logró superar el 3%.
El nombramiento se da en un contexto donde el PRO ya no ocupa el lugar central en la agenda política nacional que supo tener hasta 2023, cuando integraba la coalición Juntos por el Cambio.
Actualmente, el escenario está dominado por la polarización entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo, lo que deja al PRO en un segundo plano, con menor capacidad de incidir en la agenda mediática y política cotidiana.
A esto se suma un retroceso en términos parlamentarios y una pérdida de volumen político que impacta tanto a nivel nacional como en la Ciudad de Buenos Aires, histórico bastión del partido.
Termino mi mandato después de ocho años de trabajo en la Legislatura de la Ciudad. Hoy tengo, sobre todo, palabras de agradecimiento. Agradecimiento a quienes me acompañaron en este camino de aprendizaje; a quienes confiaron en mí para dar debates profundos; a quienes hicieron… pic.twitter.com/JsIDpT1euh
— Hernán Reyes (@HernanLReyes) December 10, 2025
Otro factor que condiciona las expectativas del oficialismo porteño es el desgaste acumulado tras 16 años ininterrumpidos de gestión del PRO en la Ciudad.
Ese desgaste tuvo una señal concreta en las elecciones de 2025. El intento de reconstruir la identidad partidaria con una campaña encabezada por Silvia Lospennato y con un rol activo de Mauricio Macri terminó en un resultado adverso: apenas el 16% de los votos.
La elección fue dominada por la disputa entre Leandro Santoro y Manuel Adorni, quien se impuso con cerca del 30%.
El panorama se complejiza aún más con la posibilidad de que Patricia Bullrich compita por la jefatura de Gobierno. Su desempeño electoral en octubre de 2025, donde orilló el 50%, evidenció su capacidad para captar una porción significativa del electorado tradicional del PRO.
A esto se suma la reaparición de Horacio Rodríguez Larreta, cuya eventual candidatura podría fragmentar aún más el voto de “centro”.
En ese contexto, las aspiraciones reeleccionistas de Jorge Macri enfrentan múltiples amenazas simultáneas.
La fragilidad del oficialismo también se refleja en la Legislatura porteña. El bloque alineado al jefe de Gobierno cuenta con apenas 12 miembros, lo que representa cerca del 20% del total.
En contraste, el kirchnerismo reúne 20 legisladores y La Libertad Avanza 14, consolidando una relación de fuerzas desfavorable para el PRO.
Este escenario obliga al Ejecutivo a negociar permanentemente y reduce su margen de maniobra política.
Frente a este panorama, la incorporación de Reyes puede leerse como parte de una estrategia más amplia: intentar reagrupar al electorado de centro, contener a la Coalición Cívica e imaginar un 2027 donde no haya tantas candidaturas que le “roben” votos.
Para que esa estrategia tenga éxito, el PRO necesitaría evitar la dispersión de fuerzas como la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica, sectores liberales no alineados con el oficialismo nacional y dirigentes con armado propio.
De lo contrario, con un escenario de tercios consolidado —30% para el kirchnerismo, 30% para La Libertad Avanza—, el espacio amarillo corre el riesgo de quedar definitivamente relegado y despedirse por la puerta de atrás de CABA, con una derrota humillante.