La industria argentina sigue sin encontrar un piso.
Así lo refleja el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), que anticipa para febrero una caída de la actividad de alrededor del 3% interanual, mientras que en la comparación mensual se mantuvo prácticamente estancada (-0,8% sin estacionalidad).
El dato confirma una tendencia que preocupa al sector: la actividad industrial no logra consolidar una recuperación sostenida.
El deterioro se observa de manera extendida. A nivel interanual, 10 de los 16 sectores industriales registraron caídas, con varios rubros mostrando desplomes de dos dígitos.
Entre los más afectados se destacan:
También mostraron retrocesos sectores como muebles y colchones (-5%), mientras que alimentos y bebidas se mantuvieron prácticamente estables.

Uno de los focos más sensibles sigue siendo la actividad vinculada a la construcción.
Los despachos de cemento cayeron 1,8%, y aunque el índice Construya mostró una mejora mensual, el sector todavía se encuentra 20% por debajo de los niveles de 2022.
En paralelo, la producción automotriz registró una baja mensual de -8,1%, afectada por una menor demanda tanto interna como externa.
También cayeron rubros vinculados al consumo, como bebidas (-5,2%), lo que refuerza el diagnóstico de debilidad en la economía real.
No todos los datos fueron negativos.
La demanda eléctrica de grandes usuarios industriales se mantuvo estable, impulsada por sectores como refinación de petróleo y químicos.
En esa línea, algunos rubros mostraron mejoras:
Estos sectores, especialmente los vinculados a Vaca Muerta, siguen siendo los principales motores dentro de un escenario general de debilidad.
El frente externo tampoco tracciona.
Las exportaciones a Brasil cayeron 2,6%, afectadas por un menor volumen de ventas de autos.
A su vez, aunque las liquidaciones de divisas crecieron en términos desestacionalizados, en febrero mostraron una caída de más de USD 500 millones respecto a enero, en parte por menos días hábiles y conflictos en el sector.