La tradicional vigilia por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se realizará este año en un clima de fuerte tensión política. Sin la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el peronismo se prepara para capitalizar la escena con una demostración de volumen político en Tierra del Fuego.
El acto central tendrá lugar en Río Grande y estará encabezado por el gobernador fueguino Gustavo Melella, quien oficiará de anfitrión. A su lado estarán el mandatario bonaerense Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela.

La postal busca mostrar una oposición en movimiento, en un contexto donde se multiplican las versiones sobre reconfiguraciones políticas.
La decisión de Villarruel de no asistir al evento no pasó desapercibida. Según trascendió, la vicepresidenta evitó participar para no compartir escenario con Kicillof, en medio de tensiones y especulaciones sobre posibles alianzas cruzadas.
En ediciones anteriores, su presencia había sido habitual en la conmemoración del 2 de abril, lo que le daba al acto un carácter más institucional. Esta vez, su ausencia deja el campo más libre para que el peronismo monopolice la imagen política de la jornada. El gesto también refleja las profundas diferencias ideológicas que atraviesan al escenario nacional.
La convocatoria no solo incluye a gobernadores, sino también a una nutrida delegación de diputados nacionales de Unión por la Patria, que buscarán mostrar unidad pese a las diferencias internas.
Entre los nombres que participarán figuran Victoria Tolosa Paz, Hugo Yasky, Juan Marino, Hugo Moyano (hijo), Natalia Zaracho, Cecilia Moreau, Sabrina Selva y Lucía Cámpora. La diversidad de sectores presentes refleja tanto la amplitud del espacio como las tensiones internas que aún persisten.
Para evitar que la escena quede completamente dominada por la oposición, el oficialismo decidió desplegar su propia estrategia. La La Libertad Avanza enviará una delegación a Ushuaia, donde se realizará otra vigilia.
Entre los representantes estarán Bartolomé Abdala y un grupo de diputados nacionales, en un intento por marcar presencia institucional y política en la fecha. De esta manera, el 2 de abril tendrá dos escenarios con fuerte carga simbólica y política dentro de la misma provincia.
La participación de Axel Kicillof no es casual. El gobernador bonaerense busca consolidarse como una figura central dentro de la oposición y ampliar su proyección nacional.

Su presencia en Tierra del Fuego, acompañado por funcionarios de su confianza, apunta a fortalecer su perfil como articulador de un eventual frente anti oficialista.
Sin embargo, su liderazgo no está exento de resistencias dentro del propio peronismo, donde sectores como el kirchnerismo mantienen sus propias estrategias.
La vigilia por Malvinas es, históricamente, un momento de recogimiento y homenaje. Pero en este contexto, también se convierte en un escenario de disputa política.
La ausencia de Villarruel, la fuerte presencia peronista y la respuesta del oficialismo configuran una postal que trasciende lo conmemorativo.
En un año atravesado por tensiones, la fecha vuelve a poner en evidencia que, incluso en los momentos de memoria colectiva, la política argentina sigue marcando el pulso.
ND