El expediente por el femicidio de Milagros Basto sumó un giro que impacta de lleno en la ejecución de la detención. Jorge Javier Grasso, uno de los acusados por el crimen, cambió su género en el DNI y fue derivado al pabellón de mujeres de la cárcel de Bouwer, una decisión que ahora quedó bajo revisión tras un episodio de violencia dentro del penal.
La situación fue confirmada por el fiscal José Bringas, quien precisó que el documento de Grasso ya consigna género femenino, aunque no hubo modificación del nombre. Según la investigación, ese trámite se realizó antes del inicio de la causa, lo que descarta que haya sido una maniobra para evitar la captura.
Sin embargo, su alojamiento en un pabellón femenino derivó en un conflicto. De acuerdo con información surgida del propio sistema penitenciario, Grasso protagonizó una pelea con otra interna que terminó con un guardiacárcel herido. El episodio encendió alertas y obligó a las autoridades a revisar las condiciones de detención.
En ese contexto, la secretaria de Gestión Penitenciaria de Córdoba, Nadia Fernández, adelantó que se analiza su traslado. “Estamos reuniendo todos los elementos para solicitarle al Gobierno Nacional la posibilidad de trasladar a Grasso a Buenos Aires porque no puede estar con mujeres”, afirmó. Y agregó que la situación expone tensiones en la aplicación de la normativa vigente: “Las dos personas dicen que son de género femenino, pero se encubren en una ley nacional para tener beneficios y tener contacto con víctimas”.

El trasfondo de la causa remite a la desaparición de Milagros Basto, denunciada por su familia entre noviembre y diciembre de 2024. Durante meses no hubo resultados en los operativos de búsqueda, hasta que en julio del año siguiente la investigación dio un vuelco.
En una vivienda vinculada a Grasso, obreros que realizaban refacciones encontraron un placard sellado con cemento. Tras el aviso a la Policía, el bloque fue demolido y en su interior apareció el cuerpo de la joven. El estado de descomposición demoró la identificación, pero las pericias confirmaron que se trataba de Basto y la autopsia estableció que había sido asesinada unos seis meses antes, en coincidencia con su desaparición.
Por el femicidio permanecen detenidos Jorge Javier Grasso y su hermano Horacio. Mientras la causa avanza, el caso abrió un frente paralelo que ahora se traslada al ámbito penitenciario, donde la decisión sobre su alojamiento volvió a quedar en discusión.