Lili Reinhart, reconocida por su papel en Riverdale, habló de las presiones estéticas que enfrentan las actrices en la industria. Durante la promoción de su proyecto cinematográfico, Forbidden Fruits, la intérprete participó en una dinámica junto a sus compañeras de reparto donde se les consultó por alguna indicación técnica que se hubieran tomado de forma personal.
La actriz relató un momento de gran incomodidad cuando un director se le acercó de manera para cuestionar su aspecto físico en plena grabación. Según su testimonio, el hombre se inclinó hacia ella y, en un tono de voz bajo, le dio una instrucción que resultó ofensiva.

“Meté un poco la panza”, le dijo. Aunque sus colegas Victoria Pedretti, Alexandra Shipp y Lola Tung intentaron que revelara la identidad del responsable, Reinhart prefirió mantener el nombre en el anonimato por el momento, limitándose a confirmar que se trató de un realizador varón.
Esta experiencia negativa contrasta radicalmente con el entorno que vivió bajo las órdenes de Meredith Alloway en su nueva película. Reinhart destacó la enorme diferencia que existe al trabajar en una producción liderada por mujeres, donde se prioriza el empoderamiento y la visión artística por sobre la mirada ajena. La actriz describió este rodaje como una experiencia de colaboración total, algo que, según sus propias palabras, lamentablemente no suele ser la norma en los grandes estudios de Hollywood.

En Forbidden Fruits, Reinhart interpreta a Apple, la líder de un culto femenino que utiliza la moda no para atraer, sino como una armadura de autoridad. Al respecto, la artista explicó que el vestuario de su personaje, compuesto por prendas oscuras y ajustadas, tiene una intención muy clara que se aleja de la sexualización tradicional: “No es para la mirada masculina. Es para ella misma... no es para decir 'mirame', es para decir 'alejate de mí'”.