Cancillería argentina decidió declarar persona non grata al encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires, en una medida de fuerte impacto político y diplomático que se inscribe en una escalada iniciada en los últimos días.
Así, el Gobierno comunicó que Mohsen Soltani Tehrani, actual encargado de negocios ad interim de Irán, deberá abandonar el país en un plazo de 48 horas.
La decisión se fundamenta en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y fue adoptada tras lo que el Gobierno argentino consideró un agravamiento en el vínculo bilateral.
Desde Cancillería señalaron que el comunicado emitido por Irán el día anterior contenía “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes contra la República Argentina y sus más altas autoridades”.
En esa misma línea, el texto oficial subraya que esas manifestaciones “constituyen una inaceptable injerencia en los asuntos internos de nuestro país y una tergiversación deliberada de decisiones adoptadas conforme al derecho internacional”.
La postura argentina fue aún más contundente al advertir que “la República Argentina no tolerará agravios ni injerencias de un Estado que ha incumplido de manera sistemática sus obligaciones internacionales”.
CANCILLERÍA DECLARA PERSONA NON GRATA AL ENCARGADO DE NEGOCIOS DE LA EMBAJADA DE IRÁN EN LA REPÚBLICA ARGENTINA Y DEBE ABANDONAR EL PAÍS EN 48 HORAS
— Pablo Quirno (@pabloquirno) April 2, 2026
👇🏼👇🏼👇🏼 https://t.co/mGnBl35spm
El punto de inflexión se produjo el miércoles 1 de abril, cuando el Gobierno de Javier Milei oficializó la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePeT).
La medida fue presentada como parte de una política de endurecimiento frente al terrorismo internacional y, según el Ejecutivo, busca saldar una “deuda histórica” con las víctimas de los atentados ocurridos en el país durante la década del 90.
Desde la administración nacional sostienen que la decisión se apoya en investigaciones judiciales que vinculan al CGRI con los ataques contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) April 1, 2026
La respuesta desde Teherán no se hizo esperar y marcó el inicio de la escalada. La Cancillería iraní calificó la decisión argentina como un “error estratégico” y un “insulto imperdonable a la nación iraní”.
Además, advirtió que la medida “daña seriamente” las relaciones bilaterales y acusó al Gobierno argentino de actuar bajo la influencia de potencias extranjeras. En su comunicado, sostuvo que la Argentina se ha colocado como “socio en los crímenes” cometidos en Medio Oriente.
Las autoridades iraníes también afirmaron que la decisión es “ilegal e injustificada” y señalaron que el presidente Javier Milei y su canciller se ubican en el “lado incorrecto de la historia”.
El Ministerio de Exteriores de Irán condena la decisión “ilegal e infundada” de Argentina de acusar a las Fuerzas Armadas iraníes, calificándola de contraria al derecho internacional y alineada con EE.UU. e Israel. Advierte que dañará las relaciones bilaterales. pic.twitter.com/8yNt4nTtSD
— Embajada de Irán en Uruguay (@IRANinURUGUAY) April 1, 2026
En su respuesta oficial, la Cancillería argentina recordó que el conflicto no es nuevo y que se inscribe en una larga disputa vinculada a los atentados terroristas en Buenos Aires.
El comunicado subraya “la persistente negativa de la República Islámica de Irán a cooperar con la Justicia argentina en la investigación del atentado contra la AMIA”, así como “su reiterado incumplimiento de las órdenes internacionales de detención y extradición de los responsables”.
También se remarcó como un hecho “particularmente grave” la designación en cargos de alta responsabilidad dentro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de personas requeridas por la Justicia argentina.
Uno de los puntos más sensibles es la figura de Ahmad Vahidi, exministro iraní con pedido de captura internacional desde 2007 por su presunta participación en el atentado a la AMIA.
Su reciente designación al frente del CGRI fue interpretada por el Gobierno argentino como una señal de provocación y como evidencia de los vínculos entre esa estructura y los ataques terroristas en el país.
Desde la Casa Rosada sostienen que este tipo de decisiones refuerzan la necesidad de adoptar medidas firmes en el plano internacional.

La inclusión del CGRI en el RePeT no tiene solo un valor simbólico. La decisión activa mecanismos concretos como el congelamiento de activos financieros, la prohibición de operaciones en territorio argentino y restricciones para personas o entidades vinculadas a esa organización.
El objetivo, según el Gobierno, es impedir que el sistema financiero local sea utilizado para el financiamiento de actividades ilícitas y reforzar la prevención del terrorismo.
La decisión argentina fue respaldada por Israel. El canciller de ese país, Gideon Sa’ar, agradeció públicamente al presidente Milei y destacó que la Argentina se ubica a la “vanguardia del mundo libre”.
El posicionamiento del Gobierno también se inscribe en una estrategia más amplia de alineamiento con Estados Unidos e Israel. En ese marco, el propio Milei ha afirmado que el país debe pararse “en el lugar correcto de la historia” y combatir de manera frontal al terrorismo internacional.