02/04/2026 - Edición Nº1150

Agro

RECONCILIACIÓN

Un ex Mesa de Enlace pidió dejar atrás el 2008: “Kicillof transmite esperanza”

02/04/2026 | Eduardo Buzzi criticó el modelo de Milei y se ubicó como nexo entre productores y el gobernador.



El exintegrante de la Mesa de Enlace, Eduardo Buzzi, participó el último lunes de una reunión con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en La Plata, en lo que significó un gesto de reconciliación entre pequeños productores y el peronismo en medio de la crisis productiva.

El encuentro, impulsado por funcionarios provinciales y la Confederación General de la Producción (CGP) -la entidad fundada por José Ber Gelbard y hoy encabezada por Gastón Borsini-, dejó una señal política de peso: uno de los protagonistas del conflicto rural de 2008 se mostró dispuesto a tender puentes con un espacio con el que el diálogo había quedado quebrado tras aquel enfrentamiento.

Para ese acercamiento fue clave la interlocución del ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, y la jefa de Asesores del Gobernador, Cristina Álvarez Rodríguez.

Al encuentro también asistieron Mónica Costa, representante de la Cámara de Comercio e Industria de Cipolletti, Gastón Borsini, titular de la CGP, Néstor Roche , presidente de la Unión Argentina de Pescadores Artesanales y Ricardo Garnero,  secretario de la Mesa de Productores de Leche de la Provincia de Santa Fe.

“Podemos superar antinomias pasadas”

Durante una entrevista con Newsdigitales, Eduardo Buzzi se refirió al inicio de una nueva etapa en la relación entre sectores del campo y algunas expresiones del justicialismo: “Podemos tener coincidencias y superar aquellas antinomias pasadas”, planteó.

En esa línea, se ubicó en un rol activo para recomponer vínculos: “También puedo ser un puente para mostrarle a la sociedad argentina que quienes tuvimos diferencias diez años atrás podemos tener coincidencias”, afirmó.

En ese sentido, valoró la figura de Axel Kicillof y marcó un contraste con el pasado: “No ve a los productores como adversarios políticos, como enemigos políticos, como sucedió en el 2008”, sostuvo.

Axel Kicilof junto a Edaurdo Buzzi y representantes de la CGP

La lectura política no es menor. Para Buzzi, el vínculo entre el campo y el peronismo comenzó a moverse en un contexto donde, según describió, crece el malestar productivo y se debilita el respaldo inicial al gobierno nacional.

“Ya no hay una confianza como cheque en blanco”, advirtió respecto de la gestión de Javier Milei y su impacto sobre las economías regionales. Al mismo tiempo, sostuvo que “el rechazo al justicialismo no es tan cerrado” como en años anteriores.

Axel Kicillof recibió a dirigentes rurales y de las economías regionales 

En ese marco, reivindicó la centralidad política del mandatario bonaerense: “No solo fuimos a ver al gobernador de la provincia más grande del país, sino a uno de los referentes políticos de mayor volumen en este momento de la política argentina”, señaló.

Crisis productiva y advertencias sobre el modelo

El diagnóstico del ex titular de Federación Agraria fue contundente respecto del rumbo económico del gobierno nacional.

“Este modelo económico está haciendo mucho deterioro, mucho daño, mucho quebranto en las economías regionales”, sostuvo, y fue más allá al definir el escenario como “un proceso de destrucción total del aparato productivo nacional”.

En esa línea, apuntó contra la apertura de importaciones y su impacto sobre los productores locales: “Nos están sustituyendo por mercadería de toda clase de origen importado”, afirmó, y advirtió que se trata de “una réplica de los 90”.

Buzzi también puso el foco en el deterioro del mercado interno y el aumento de los costos de producción. Sobre el primer punto, indicó que “cada vez se consume menos por el deterioro de la capacidad de compra y el atraso de los salarios”. En cuanto a la rentabilidad, mencionó “los aumentos de costos de combustible, servicios y lo que se prevé, inclusive, si sigue la guerra, en fertilizantes”.

“Esto se resuelve con una experiencia política de ampliación de derechos y no con una de profundización del ajuste”, subrayó. En ese sentido, consideró que la figura de Axel Kicillof emerge como “una expectativa, una esperanza con quien colaborar en el camino a que la Argentina tenga una perspectiva de justicia social, de mejora de la capacidad productiva y de atención sobre las pymes y las economías regionales”, opinó.

La nueva coyuntura obliga, según el dirigente agropecuario, a dejar atrás viejas peleas: “Entiendo que mi persona, por haber estado enfrentado con el justicialismo en 2008, genera resquemores. Pero hoy, con la pequeña representación que me queda, también puedo ser un puente para superar aquellas antinomias”, afirmó.

Y agregó: “Pasaron 17 o 18 años. Todo eso prescribió, lo pasado pisado. Este es un momento donde el campo, las economías regionales y los pequeños productores son ocupantes del territorio y proveedores de alimentos para la sociedad argentina”.

Críticas a la dirigencia del agro

Otro de los ejes de su planteo fue el cuestionamiento a las entidades rurales, a las que acusó de no advertir la gravedad de la situación productiva. 

“No estoy viendo a los dirigentes denunciar esto con claridad”, señaló, y agregó: “Cuando se está frente a eso no se puede ser neutro o hacerse el distraído”.

Incluso marcó diferencias con gestos políticos recientes del presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, quien se mostró junto al vocero presidencial, Manuel Adorni, en medio de cuestionamientos al funcionario.

“Veo una foto de Pino con Adorni en un momento muy inconveniente. Yo no me sacaría una foto con Adorni en este contexto, como lo hizo Nicolás Pino. Yo no haría eso”, expresó.

El atraso cambiario y la pérdida de rentabilidad

Buzzi también puso números sobre la mesa para explicar la crisis de rentabilidad en el agro, especialmente entre pequeños y medianos productores.

“La matemática indica que hay retraso cambiario, no el análisis político”, afirmó, y ejemplificó con la evolución del dólar frente a la inflación.

“Un solo ejemplo: el dólar de Milei el 15 de diciembre de 2023 valía 860 pesos. Al 15 de marzo de 2026, con una inflación acumulada del 210%, debería estar por encima de los 2.500 pesos si hubiese acompañado ese proceso”, explicó.

Para el ruralista, eso significaría “que un quintal de soja, en vez de valer 45.000 pesos, tendría que estar en torno a los 76.000 pesos”.

Eduardo Buzzi (Foto Un grito en el cielo) 

Según detalló, un tipo de cambio más competitivo permitiría mejorar la rentabilidad sin necesidad de discutir retenciones: “Si le das a un productor ese valor, no estás discutiendo retenciones, estás teniendo rentabilidad de manera natural”, sostuvo.

“Al pequeño productor hoy los costos no los puede soportar”, resumió.

Un cambio de clima en el campo

Más allá de las críticas, Buzzi dejó entrever un cambio en el humor del sector agropecuario.

Aunque reconoció que aún existe “mucha desconfianza” hacia espacios vinculados al kirchnerismo, consideró que la situación económica empieza a abrir una transición.

“A dos años y pico, la mayoría de los productores está viendo que le está yendo mal”, afirmó. “Salvo los ganaderos, que están en un buen momento, el resto de las producciones están en crisis”, agregó.

Para el ex presidente de Federación Agraria, “el rechazo al justicialismo ya no es tan cerrado como hace dos años”. En ese marco, sostuvo que “queda abierta la posibilidad de que una porción de los productores pueda ver en otras experiencias políticas la posibilidad de producir, crecer y volver a tener rentabilidad”.

Finalmente, dejó una definición que sintetiza su mirada:No es posible admitir como normal que seamos invadidos por productos que somos capaces de producir en cantidad y calidad”.

“Hoy muchos productores saben que no son viables con la llegada de alimentos de afuera. La citricultura de Concordia, San pedro o Tucumán es tan competitiva como cualquiera del mundo, pero el problema es el tipo de cambio”, concluyó.

En ese escenario, la figura de Kicillof aparece, al menos para dirigentes como Eduardo Buzzi, como una referencia posible para reconstruir el vínculo entre el campo y la política.