03/04/2026 - Edición Nº1151

Internacionales

Crecimiento débil

Chile y Perú crecen, pero hay un dato que preocupa a los inversores

03/04/2026 | Ambas economías crecen con estabilidad, pero el ajuste fiscal y la baja inversión consolidan un patrón de expansión limitada.



La economía de Chile cerró 2025 con un crecimiento de 2,5 %, confirmando una tendencia que empieza a consolidarse en la región: expansiones moderadas sin capacidad de aceleración sostenida. Aunque el último trimestre mostró un rebote por encima de lo esperado, el dato anual refleja una dinámica más profunda, donde el crecimiento se mantiene dentro de un rango estrecho que limita mejoras estructurales. Este comportamiento no es excepcional, sino parte de un patrón más amplio en América Latina.

En paralelo, Perú muestra una trayectoria similar. Tras superar episodios de inestabilidad política y una caída previa, la economía logró recomponerse parcialmente, pero sin alcanzar tasas que permitan hablar de despegue. En ambos países, el crecimiento reciente estuvo sostenido por la demanda interna, particularmente el consumo y los servicios, mientras que sectores estratégicos como la minería exhibieron un comportamiento más volátil. La región crece, pero no transforma su estructura productiva.

Chile 


Chile es un país largo y angosto que se extiende por el borde occidental de Sudamérica, con más de 6,000 km de costa en el océano Pacífico.

Ajuste fiscal y límites estructurales

El punto de convergencia más claro entre Chile y Perú es el rol del ajuste fiscal como condicionante del crecimiento. En el caso chileno, el gobierno de José Antonio Kast avanzó con recortes de gasto para ordenar las cuentas públicas, en un intento por reforzar la credibilidad macroeconómica. Sin embargo, este tipo de estrategia implica una consecuencia directa: el Estado deja de ser un motor activo de la actividad económica en el corto plazo, reduciendo el impulso sobre inversión y consumo.

Perú enfrenta un fenómeno similar, aunque con matices distintos. Allí, la consolidación fiscal no responde únicamente a una decisión política, sino también a limitaciones en la ejecución del gasto y a la incertidumbre institucional. El resultado es comparable: menor dinamismo económico en el corto plazo. A esto se suma la alta dependencia de ambos países de los commodities, especialmente el cobre, lo que los expone a ciclos externos. El crecimiento queda condicionado por factores fuera del control doméstico.


Chile y Perú crecen, pero no logran romper el techo económico estructural.

Un equilibrio de bajo crecimiento

La combinación de disciplina fiscal, dependencia de materias primas y debilidad en la inversión configura un escenario de equilibrio incómodo. Chile y Perú logran evitar crisis macroeconómicas severas, pero al mismo tiempo quedan atrapados en una dinámica donde el crecimiento es insuficiente para generar cambios estructurales. Este equilibrio favorece la estabilidad, pero limita la capacidad de expansión sostenida y de mejora en productividad.


El ajuste fiscal estabiliza, pero limita el dinamismo productivo regional.

A nivel regional, este patrón refuerza una señal preocupante para inversores internacionales. América Latina aparece como una zona de estabilidad relativa pero bajo retorno económico, lo que reduce incentivos para la llegada de capital productivo. Sin reformas que impulsen la inversión, diversifiquen la matriz productiva y mejoren la productividad, el escenario más probable es la continuidad de este modelo. No es una crisis, pero tampoco es desarrollo.