La conmemoración del 44° aniversario de la Guerra de Malvinas este 2 de abril de 2026 expuso una fragmentación geográfica en la agenda del peronismo. Mayra Mendoza, diputada provincial e intendenta de Quilmes en uso de licencia, concentró su actividad en Ushuaia, marcando una distancia física de 210 kilómetros respecto a la comitiva de gobernadores que se reunió en Río Grande.
Esta división territorial entre las dos ciudades más importantes de Tierra del Fuego refleja agendas diferenciadas dentro del principal espacio opositor. Mientras el eje de los mandatarios provinciales buscó una foto de gestión y federalismo, el núcleo vinculado a La Cámpora priorizó el despliegue territorial en la capital fueguina.
La actividad de la dirigencia bonaerense en el extremo sur del país ocurre en un contexto de reorganización interna. La elección de Ushuaia como epicentro para el mensaje de la jefa comunal quilmeña resalta la alianza estratégica con sectores locales que no participaron de la comitiva de los gobernadores.
En la tarde de este 2 de abril, Mayra Mendoza reafirmó desde Ushuaia que "no hay independencia económica ni justicia social sin soberanía política", un mensaje que prioriza la identidad doctrinaria del espacio frente a la agenda institucional de los gobernadores concentrada en Río Grande.
La provincia de Tierra del Fuego posee dos polos simbólicos para el 2 de abril. Río Grande es reconocida por ley como la "Capital Nacional de la Vigilia", donde se realiza la espera de la medianoche con excombatientes. Por otro lado, Ushuaia es la sede del acto central en el Monumento a los Caídos, donde se encuentra el cenotafio (monumento funerario sin cuerpo) con los nombres de los soldados.

La dirigencia política se dividió este año entre ambos puntos. Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) y el local Gustavo Melella centraron su presencia en la vigilia de Río Grande. En contraste, Mayra Mendoza optó por trasladarse a Ushuaia para encabezar el homenaje junto al intendente local, Walter Vuoto.
El encuentro en la capital fueguina reunió al ala del peronismo que responde a la conducción de la expresidenta Cristina Kirchner. Además de Walter Vuoto, participaron legisladores nacionales y dirigentes territoriales que evitaron mostrarse en la foto conjunta con la liga de gobernadores del norte y centro del país.
Este movimiento subraya la existencia de una agenda paralela. Mientras en Río Grande sonaba un "frente anti Milei" y acuerdos de gestión como el programa Puentes, en Ushuaia el discurso se centró en la "soberanía política" y el "corazón de la nacionalidad", términos con una carga simbólica más ligada a la militancia de base.
La distancia entre Río Grande y Ushuaia es de aproximadamente 210 kilómetros a través de la Ruta Nacional 3. En términos políticos, esta separación física permitió que ambos sectores del Partido Justicialista (PJ) evitaran una imagen de unidad forzada.

La autonomía de la agenda de Mayra Mendoza en el sur refuerza su perfil como referente bonaerense con proyección. Al no participar de las reuniones políticas de los gobernadores, la diputada provincial mantuvo la centralidad de su mensaje en las redes sociales, donde destacó que "Malvinas es el corazón de nuestra nacionalidad".
Esta fragmentación indica que la oposición todavía no logra unificar una vocería única. La existencia de dos centros de gravedad en Tierra del Fuego muestra que los liderazgos provinciales y las organizaciones políticas nacionales caminan por carriles distintos, incluso en fechas de consenso absoluto como la soberanía de las Islas Malvinas.
El impacto real es la confirmación de un peronismo que ensaya alternativas de cara a 2027 pero que, por ahora, prefiere las fotos separadas y los mensajes propios para marcar territorio en la provincia más austral del país.
TM