La imagen de Manuel Adorni atraviesa uno de sus momentos más críticos desde que asumió como jefe de Gabinete. Según una encuesta privada reciente, el nivel de rechazo hacia el funcionario alcanzó el 66%, mientras que su imagen positiva se ubica apenas en el 21,5%.
Los datos corresponden a un estudio de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, realizado entre el 30 de marzo y el 1 de abril sobre una muestra de 1200 personas en todo el país.

La tendencia, lejos de ser coyuntural, muestra un deterioro progresivo: en enero de 2024, la imagen negativa de Adorni era del 50,3%, y desde entonces no dejó de crecer.
Uno de los puntos más impactantes del relevamiento es la percepción sobre su continuidad en el cargo. Ante la afirmación “Adorni debería renunciar”, el 70,4% de los encuestados se mostró de acuerdo, mientras que solo el 18,2% rechazó esa idea.

El dato refleja no solo un desgaste de su figura, sino también una creciente presión social en torno a su rol dentro del Gobierno. En un contexto de alta sensibilidad política, este tipo de indicadores suele ser seguido de cerca tanto por oficialismo como por oposición.
El deterioro de la imagen de Adorni está estrechamente vinculado a una serie de polémicas que lo tuvieron como protagonista en las últimas semanas.
Entre los episodios más resonantes se encuentran los cuestionamientos por un viaje a Uruguay en avión privado y la compra de propiedades que generaron sospechas sobre su evolución patrimonial.
A esto se suma una causa judicial en la que el funcionario está imputado por presunto enriquecimiento ilícito, lo que profundiza el impacto en la opinión pública.
El estudio también indagó sobre la necesidad de que el jefe de Gabinete brinde explicaciones. En ese punto, el 77,9% de los consultados consideró que Adorni debe aclarar cómo financia sus viajes al exterior. Este dato refuerza la idea de que el problema no es solo de imagen, sino también de credibilidad.

La demanda de transparencia aparece como uno de los ejes centrales del malestar social reflejado en la encuesta.
El impacto de estos números no se limita a la figura de Adorni, sino que también repercute en el Gobierno nacional. En contextos de crisis, la imagen de los principales funcionarios suele influir en la percepción general de la gestión.
Aunque desde el oficialismo han intentado relativizar las críticas, el crecimiento de la imagen negativa plantea un desafío político y comunicacional.
La estrategia de bajar el perfil del funcionario, adoptada en los últimos días, parece ir en línea con la necesidad de contener el desgaste.
La evolución de la imagen de Adorni abre interrogantes sobre su futuro político. Si bien por el momento se mantiene en el cargo, la presión social y mediática podría incidir en las decisiones del Gobierno. En paralelo, la investigación judicial sigue su curso, lo que agrega un factor de incertidumbre.
En un escenario donde la opinión pública juega un rol cada vez más determinante, los próximos movimientos serán clave. La encuesta no solo refleja un momento crítico, sino que también marca un punto de inflexión en la figura de uno de los funcionarios más expuestos de la administración actual.
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