"Mirko, el desayuno está listo", le avisó Ivana Saric a su hijo pasadas las once de la mañana del 4 de abril del año 2000. Al verlo durmiendo, decidió dejarlo descansar.
Una hora después, al regresar a la habitación de la casa familiar en el barrio de Flores, la escena la paralizó para siempre: Mirko Saric, la gran promesa de San Lorenzo de Almagro, se había ahorcado con una sábana atada a una barra de ejercicios. Los esfuerzos por reanimarlo fueron inútiles. Tenía apenas 21 años.
A 26 años de aquel desenlace que enlutó al fútbol argentino, el caso de Mirko Saric sigue siendo una herida abierta y un recordatorio brutal sobre la fragilidad de la salud mental en el deporte de alto rendimiento, un tema que en aquel entonces era un absoluto tabú.
Mirko debutó en la Primera de San Lorenzo el 22 de diciembre de 1996, reemplazando a Néstor "Pipo" Gorosito. Su talento natural lo llevó a disputar 52 partidos y marcar cinco goles, convirtiéndose en una pieza clave del equipo.
Sin embargo, detrás del perfil risueño que mostraba al público, se escondía una depresión silenciosa que lo consumía por dentro. "Mi hermano era una persona muy sensible, muy empático. No era para este mundo, sinceramente", relata hoy su hermana Mariana. La exposición constante y el juicio implacable de las tribunas operaban como un veneno lento en la psiquis del jugador.

"Si hacía un gol, era el mejor. Si no, lo puteaban. A él le afectaba el triple lo que decían de afuera", recuerda Mariana sobre los silbidos que Mirko llegó a sufrir en el Nuevo Gasómetro.
El abismo no se abrió por un solo motivo. A fines de 1999, una serie de golpes emocionales y profesionales convergieron en lo que sería una tormenta perfecta:
Días antes de su muerte, Mirko le confesó a su entrenador, Oscar Ruggeri: "No le encuentro sentido a la vida". El "Cabezón" y el club lo derivaron a terapia psiquiátrica, pero la angustia ya era inmanejable.

La muerte de Saric paralizó a San Lorenzo. Dos días después de la tragedia, el equipo debió jugar por Copa Libertadores ante Cerro Porteño (con derrota 3-1), pero el verdadero homenaje se vivió el domingo 9 de abril ante Boca Juniors, donde la hinchada azulgrana abrazó emocionalmente a la familia del jugador.
Hoy, el caso Saric es un símbolo de las deudas del fútbol con sus protagonistas. Según un informe de FIFPro, el 38% de los futbolistas profesionales en activo presentan síntomas de depresión o ansiedad. La presión por los resultados, el miedo al fracaso y el "machismo" imperante en los vestuarios obligan a muchos a callar su sufrimiento.
La trágica lista de futbolistas argentinos que tomaron la misma decisión que Mirko incluye nombres como Julio César Toresani, Santiago "Morro" García, Julio César Villagra y muchos más.
Todo problema de salud mental requiere de una atención urgente, y en la ciudad de Buenos Aires, el 0800-333-1665 es la línea en la que se pueden comunicar para el tratamiento de la salud mental. Con el mismo fin, el 0800-999-0091 es el número para llamar a nivel nacional.