El cuerpo de Roberto Martín Alleruzzo ya no habla, pero la autopsia empezó a hacerlo por él. El informe preliminar incorporado al expediente fijó un punto central para la causa: el rapero conocido como “Mike Dee” murió como consecuencia de un traumatismo encéfalo craneal grave, una conclusión que reorienta la reconstrucción del crimen.
El resultado, en manos del fiscal Claudio Oviedo, titular de la UFI N° 5 de Morón, no solo define la causa de muerte sino que agrega un elemento clave: el cadáver presentaba otras lesiones, algunas producidas cuando aún estaba con vida y otras posteriores al fallecimiento. Esa distinción técnica no es menor, porque permite ordenar la secuencia de violencia que sufrió la víctima.
Con ese dato, los investigadores lograron validar parte de los testimonios que ya formaban parte del expediente. En particular, el relato de un testigo que aseguró haber visto a Alleruzzo ensangrentado horas antes de su desaparición. Según esa versión, el músico habría dicho que había sido golpeado y que le habían robado el celular, un episodio que ahora cobra otra dimensión a la luz del informe forense.

El hallazgo del cuerpo, enterrado en un pozo ciego en el patio de su vivienda, había marcado el punto de partida de la causa. Pero es la autopsia la que empieza a delimitar con mayor precisión cómo fue la agresión y qué tipo de violencia terminó provocando la muerte.
En paralelo, la investigación ya tiene a dos sospechosos detenidos. Joel Ramsés B., de 29 años, fue capturado el mismo día del hallazgo e imputado por robo seguido de homicidio criminis causae, una calificación que prevé la pena de prisión perpetua. En su declaración, el acusado negó haber sido el autor material y apuntó contra Pablo G., quien permaneció prófugo durante dos días hasta que finalmente se entregó y fue detenido.
La versión del primer detenido introduce otra línea de análisis. Admitió haber estado en la casa de la víctima junto a su presunto cómplice, pero sostuvo que cuando llegó Alleruzzo ya estaba golpeado. También intentó explicar su comportamiento posterior, incluido el episodio con una kiosquera a la que le pidió un producto para limpiar manchas de sangre.
Mientras tanto, los investigadores descartaron algunas hipótesis que habían circulado en las primeras horas, como la posible intervención de una banda vinculada a usurpaciones o un conflicto por la propiedad. El foco ahora está puesto en el vínculo entre los implicados, el consumo de sustancias y el desencadenante concreto de la violencia.