06/04/2026 - Edición Nº1154

Política

6 de abril de 2015

Cristina, Scioli y Randazzo: a 11 años de la frase que tensó la cuerda al máximo

06/04/2026 | Randazzo todavía estaba en carrera para ser el sucesor "puro" de Cristina Kirchner. Dardos venenosos contra Daniel Scioli.



El 6 de abril de 2015 marcó uno de los momentos más ásperos de la interna del Frente para la Victoria (FpV), en el tramo final del segundo mandato de Cristina Kirchner.

Ese día, el entonces ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, endureció su discurso contra su principal rival en la carrera presidencial, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, y dejó en evidencia la fractura dentro del oficialismo.

A once años de aquella disputa, el episodio sigue siendo una referencia obligada para entender cómo se resolvió la sucesión en el kirchnerismo y por qué Randazzo terminó fuera de la contienda electoral, pese a haber sido impulsado durante meses como una alternativa “más pura” del proyecto oficial.

Una interna cada vez más tensa

Para comienzos de 2015, el Frente para la Victoria enfrentaba el desafío de definir su candidato presidencial sin la posibilidad de reelección de Cristina Kirchner. En ese contexto, emergieron varias figuras, pero rápidamente la disputa se polarizó entre Scioli, con fuerte instalación territorial y apoyo de gobernadores, y Randazzo, respaldado por sectores del kirchnerismo más alineados con la Casa Rosada.

El 6 de abril, Randazzo decidió redoblar la apuesta con críticas directas y sin matices. “Scioli es un hombre de la década del ’90, mucho más conservador, que no cree en la gestión”, lanzó, marcando diferencias ideológicas y de estilo. En esa misma línea, sostuvo que no encontraba contrastes sustanciales entre su rival interno y dirigentes opositores como Mauricio Macri o Sergio Massa.

El ministro también cuestionó la gestión bonaerense: “Habría que preguntar cómo está la salud, la educación en la provincia”, apuntó, en una crítica directa a la administración de Scioli.

Cruces internos y llamados a la unidad

Las declaraciones no tardaron en generar reacciones dentro del propio oficialismo. Una de las voces más firmes fue la de la diputada Diana Conti, quien salió en defensa del gobernador bonaerense.

A Randazzo ya le dijimos que empiece a hablar un poquito del rival político, no de nuestros compañeros”, sostuvo, y agregó que “debería tratar de ganar adhesiones, no a costa de criticar a un compañero”.

Conti también transmitía, en ese momento, una certeza que predominaba en el kirchnerismo: la continuidad del proyecto político. “Estamos trabajando con la seguridad de que vamos a gobernar por otro período más, no a través de Cristina, sino con otra persona”, afirmó, anticipando la estrategia del oficialismo.

Diana Conti, histórica diputada kirchnerista que falleció en 2024

La figura de Cristina y el armado de la sucesión

Mientras la interna escalaba, el rol de Cristina Kirchner resultaba determinante. Aunque evitaba definiciones públicas inmediatas, su influencia sobre el armado electoral era total. En paralelo, el kirchnerismo evaluaba las mejores opciones para sostener el poder en un escenario de creciente competitividad.

Randazzo apostaba a una primaria abierta (PASO) contra Scioli, convencido de que podía capitalizar el voto kirchnerista más duro. Sin embargo, el gobernador bonaerense contaba con ventaja en las encuestas y una estructura política más consolidada.

La tensión se mantuvo durante semanas, hasta que la propia dinámica del oficialismo empezó a inclinar la balanza.

El ofrecimiento para la gobernación y la decisión de bajarse

En medio de las definiciones, Cristina Kirchner le ofreció a Randazzo la posibilidad de competir por la gobernación de la provincia de Buenos Aires, un cargo clave dentro del esquema de poder del peronismo. Sin embargo, el ministro rechazó esa alternativa.

Su postura fue tajante: “Yo no voy a ser candidato a nada”, transmitió en su entorno, dejando en claro que su única aspiración era la Presidencia.

Esa decisión terminó siendo determinante. Sin acuerdo para competir en una PASO competitiva y sin aceptar la propuesta de bajar a la provincia, Randazzo quedó fuera del armado electoral.

La fórmula Scioli-Zannini y el cierre de la interna

El desenlace llegó en junio de 2015, cuando Cristina Kirchner definió la fórmula presidencial del oficialismo: Daniel Scioli como candidato a presidente, acompañado por Carlos Zannini como vicepresidente.

La decisión consolidó el liderazgo de Scioli dentro del espacio y cerró definitivamente la interna. Para Randazzo, significó el final de su proyección presidencial dentro del kirchnerismo en ese ciclo político.

“Le cortaron las piernas”: el impacto personal y político

El costo político y personal de aquella definición quedó reflejado en declaraciones posteriores. En julio de ese año, Gladys Campagnon, madre de Randazzo, expresó públicamente su malestar: “Creo que le cortaron las piernas”, dijo, aludiendo a la imposibilidad de competir.

También sostuvo que la candidatura presidencial “era lo último de su carrera”, dejando entrever el impacto que tuvo la decisión en el entorno del dirigente.

Un episodio clave para entender el peronismo reciente

A once años de aquella jornada de abril, la interna entre Randazzo y Scioli aparece como un caso emblemático de las tensiones del peronismo en momentos de sucesión.

El episodio no solo evidenció las diferencias estratégicas dentro del kirchnerismo, sino también el peso decisivo del liderazgo de Cristina Kirchner en la definición de candidaturas.

La historia posterior es conocida: Scioli perdió el balotaje frente a Mauricio Macri, marcando el fin de 12 años consecutivos de gobiernos kirchneristas. Pero el camino hacia esa elección estuvo atravesado por disputas como la de abril de 2015, cuando Randazzo decidió confrontar abiertamente y, finalmente, quedó fuera de la carrera.