En medio de la creciente polémica por los créditos hipotecarios otorgados a funcionarios, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que “no hay nada ilegal y mucho menos inmoral” en el acceso a estos beneficios a través del Banco Nación.
Durante una entrevista televisiva, el funcionario defendió la operatoria y consideró “lógico y normal” que empleados del Estado puedan acceder a estas líneas de crédito, especialmente si perciben sus salarios en la entidad bancaria pública.

Lejos de mostrarse preocupado por el impacto político del tema, Caputo también cuestionó el tratamiento mediático del caso y calificó como “patético” que se sugiera la existencia de un delito.
La controversia se encendió tras conocerse que varios integrantes del equipo económico accedieron a créditos hipotecarios por montos elevados. Entre ellos figuran Juan Pedro Inchauspe, miembro del directorio del Banco Central, y Felipe Núñez, asesor del Ministerio de Economía y director del BICE.
En ambos casos, los préstamos rondan el equivalente a unos 350 mil dólares al momento de su adjudicación. También aparece Federico Furiase, secretario de Finanzas, con un crédito de más de 300 millones de pesos.
A la lista se suma Mario Massaccesi, jefe de Gabinete de la ministra Sandra Pettovello, quien también accedió a un crédito hipotecario y, en medio de la polémica, le habrían solicitado la renuncia.

La lista incluye además a otros funcionarios y dirigentes vinculados al oficialismo, lo que amplificó el debate sobre posibles beneficios diferenciales dentro del Estado.
El tema escaló a nivel judicial luego de que la diputada Mónica Frade presentara una denuncia para que se investiguen las condiciones en las que se otorgaron los créditos.
Desde la oposición, se puso el foco en la transparencia del proceso y en el uso de fondos públicos. Frade advirtió sobre la necesidad de determinar si los préstamos fueron otorgados bajo condiciones equitativas o si existieron privilegios para determinados funcionarios.

El planteo apunta también a esclarecer si los recursos del banco estatal podrían haber sido utilizados con fines políticos.
Caputo no solo defendió la legalidad de los préstamos, sino que además aseguró haber incentivado personalmente a funcionarios y conocidos a tomar créditos hipotecarios.
Según el ministro, el desarrollo del crédito es clave para la economía y representa “un motor de reactivación fenomenal” y una herramienta de acceso a la vivienda.
Incluso recomendó públicamente aprovechar el contexto actual, al considerar que los precios de las propiedades podrían subir en el futuro, lo que transformaría estos créditos en una oportunidad.
Más allá de la legalidad, el caso abrió un debate más amplio sobre la ética en la función pública. Mientras el Gobierno sostiene que se trata de operaciones regulares disponibles para cualquier cliente del banco, sectores críticos plantean que el acceso de funcionarios a créditos de alto monto puede generar desigualdades.
En un contexto económico complejo, con dificultades de acceso al crédito para gran parte de la población, la polémica adquiere mayor sensibilidad social.
La discusión por los créditos hipotecarios se suma a otros focos de tensión que enfrenta el Gobierno y amenaza con escalar en la agenda pública.
La investigación judicial será clave para determinar si existieron irregularidades o si, como sostiene el oficialismo, se trata de operaciones dentro de la normativa vigente.
Mientras tanto, el caso pone en el centro del debate la relación entre política, finanzas y transparencia, en un escenario donde la confianza pública sigue siendo un activo en disputa.
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