El Gobierno resolvió avanzar con una hoja de ruta concreta en el Congreso y convocó a dos sesiones consecutivas que marcarán el pulso de la semana política. Diputados y el Senado volverán al recinto entre miércoles y jueves, con temas sensibles y definiciones que buscan reencauzar la agenda legislativa.
La planificación de ambas sesiones aparece como la principal novedad tras un marzo de baja intensidad, en el que la actividad parlamentaria quedó relegada a la conformación de comisiones y al desarrollo de la audiencia pública por la reforma de la Ley de Glaciares.
En la Cámara de Diputados, el oficialismo apunta a sesionar el miércoles con la reforma de la Ley de Glaciares como eje. Para eso, el martes buscará firmar dictamen en el plenario de comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales, con la participación de gobernadores y representantes de la Mesa del Cobre.
Como parte del proceso, en las últimas horas se publicó un informe oficial que reúne todas las exposiciones registradas durante la audiencia pública realizada el 25 y 26 de marzo. El documento sistematiza las intervenciones presenciales y virtuales, en un intento por respaldar el tratamiento legislativo frente a los cuestionamientos opositores.

En paralelo, el Senado se prepara para sesionar el jueves con el objetivo de avanzar en el tratamiento de unos 60 pliegos de jueces, fiscales y defensores.
Entre los nombres incluidos se destacan Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, y María Julia Sosa, funcionaria del juzgado de Julián Ercolini, lo que suma condimentos políticos a la discusión.

La semana también servirá para terminar de conformar comisiones clave en Diputados, como Mercosur, Seguridad Interior, Previsión Social y Derechos Humanos, en medio de la puja por el reparto de poder entre oficialismo y oposición.
Aunque la reactivación del Congreso se presenta como el eje central, el trasfondo político seguirá latente. Las sesiones estarán atravesadas por las repercusiones del caso que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las derivaciones del caso Libra.
En ese escenario, el oficialismo apuesta a que la agenda parlamentaria vuelva a ocupar el centro de la escena y ordene el debate público en una semana que aparece como bisagra.