La legisladora bonaerense Romina Braga pasó por El Living de NewsDigitales y dejó una definición clara sobre el momento político actual: “La descalificación no puede estar”, sostuvo, al analizar el estilo discursivo del gobierno de Javier Milei y el impacto que ese tono genera en la sociedad.
Con una trayectoria de casi dos décadas dentro del espacio de Elisa Carrió, Braga combinó crítica política, diagnóstico social y propuestas legislativas en una entrevista que recorrió desde la crisis económica hasta las nuevas adicciones digitales.
Braga se define como “hija de la democracia” y también como “hija del 2001”, una marca generacional que, según relató, fue determinante en su ingreso a la militancia.
“La mitad de la fiesta de 15 con mi familia la pagamos en el uno a uno y la otra mitad con ticket del trueque”, recordó sobre su adolescencia en Pergamino, atravesada por la crisis económica.
Ese contexto, explicó, la llevó a preguntarse por el funcionamiento del sistema y a entender que “la mesa de decisiones es muy chica”, lo que la impulsó a estudiar Ciencias Políticas y comenzar a militar en el ARI, el espacio fundado por Carrió.
“Yo reivindico la militancia tradicional, pegar carteles, estar en la calle, participar”, afirmó, en contraste con una política que hoy, según su mirada, se encuentra atravesada por la lógica de las redes sociales.

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el análisis del fenómeno Milei.
Braga consideró que el Presidente “aceleró un proceso” y logró capitalizar un clima social previo, marcado por la ansiedad y el malestar. Sin embargo, advirtió sobre los límites de ese modelo: “La novedad no puede volverse ley”, planteó, y agregó que el problema aparece cuando la política se estructura únicamente desde la emocionalidad.
En ese sentido, marcó una diferencia clave: “El debate es entre la emoción y el derecho. Y la emoción no puede afectar los derechos de otros”.
En su análisis sobre el clima político actual, Braga también apuntó contra el rol de ciertos actores digitales cercanos al oficialismo, a quienes vinculó con la construcción de agendas paralelas que desvían la discusión pública.
“Arranca una ebullición de los ‘nadies’ que terminan ocupando espacio en la opinión pública”, sostuvo, en referencia a figuras como el influencer libertario conocido como “Gordo Dan”.
Según la legisladora, ese fenómeno no es espontáneo sino funcional: “Hay una conversación a cuidar. Porque mientras discutimos eso, lo que pasa realmente queda corrido del eje”.
En ese sentido, advirtió que este tipo de dinámicas terminan afectando la calidad del debate democrático, al desplazar los temas estructurales -como la economía o la situación social- por discusiones virales de corto alcance.
“Si todo el tiempo es la emoción o la culpa del otro, quien no aparece es el ciudadano”, resumió.
La legisladora fue especialmente crítica con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de las controversias por su patrimonio y conducta pública.
“Hipócritas”, lanzó sin rodeos, al cuestionar la falta de explicaciones.
Para Braga, el problema no es solo legal sino político: “No se puede entrar a la función pública pensando en enriquecerse. La función pública es servir”.
Y fue más allá: “La sociedad creyó que eran distintos. Si se demuestra que no lo son, va a ser muy difícil reconstruir confianza”.
Braga también apuntó contra la gestión de Axel Kicillof y advirtió sobre problemas estructurales que, según su mirada, la Provincia sigue sin resolver.
“¿Qué pasa con IOMA? Son personas cautivas que necesitan atención de salud”, sostuvo, al referirse a las falencias del sistema sanitario.
También cuestionó el modelo económico bonaerense: “Una provincia que depende de Ingresos Brutos, con actividad estancada, es una provincia estancada”.
En ese marco, planteó la falta de rumbo: “¿Qué otra idea tenemos? ¿De dónde vamos a sacar recursos para mejorar la provincia?”, se preguntó, y advirtió que los problemas de infraestructura y producción siguen impactando en la vida cotidiana.

Más allá de la coyuntura política, Braga puso el foco en un tema emergente: el impacto de las nuevas tecnologías en la salud mental.
“Estamos entre 8 y 10 horas por día en el celular”, sostuvo, y vinculó esa dependencia con fenómenos como la ansiedad y el aislamiento social.
En ese marco, impulsa proyectos legislativos para:
También advirtió sobre el rol de los algoritmos: “Terminan siendo un túnel de contenido que puede ser para bien, regular o mal”.
En el cierre, Braga trazó un diagnóstico más amplio sobre el clima social.
“Estamos en una sociedad cansada, harta”, sostuvo, y vinculó ese malestar con la falta de respuestas concretas en temas cotidianos como seguridad, ingresos y calidad de vida.
Para la legisladora, el problema de fondo es el desequilibrio: “No todo se resuelve con abrir importaciones, no todo se resuelve con gritos”.
Y concluyó con una definición que sintetiza su mirada: “Falta escuchar más a la gente y, en base a eso, resolver los problemas”.