La imagen del presidente Javier Milei volvió a retroceder y encendió señales de alerta dentro del oficialismo. Según un relevamiento reciente, de la consultora Zentrix, ya no es el dirigente mejor valorado del Gobierno: fue superado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en un contexto marcado por el deterioro de la percepción económica.
Los datos muestran una caída de siete puntos en la imagen positiva del mandatario entre febrero y marzo, pasando de 47% a 40,3%. En paralelo, su imagen negativa subió al 51%, lo que profundiza un diferencial adverso que empieza a consolidarse.
El dato no es aislado. La encuesta refleja un malestar extendido en la sociedad: el 59,7% de los consultados considera que la situación económica del país es negativa, un salto significativo respecto al mes anterior. A esto se suma que más del 80% afirma que su salario no le gana a la inflación, un indicador que golpea directamente en la percepción cotidiana.
En ese escenario, Patricia Bullrich aparece con una imagen positiva de 42,7%, superando al Presidente dentro del propio oficialismo. Aunque su diferencial también es ajustado, el dato político es claro: el liderazgo interno empieza a mostrar matices en un momento delicado.
La aprobación general del Gobierno también cayó. Se ubica en 38,5%, mientras que la desaprobación alcanzó el 53%, revirtiendo el saldo positivo que todavía mostraba en febrero. El giro en apenas un mes refleja la velocidad con la que impacta la situación económica en la opinión pública.
A pesar del desgaste oficialista, la oposición no logra capitalizar plenamente el descontento. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el dirigente Juan Grabois registran niveles de imagen inferiores, con diferenciales negativos marcados.
El escenario, así, queda abierto. La caída de Milei no implica automáticamente un fortalecimiento opositor, pero sí marca un cambio de clima. En un contexto económico adverso, la evolución de la imagen pública empieza a ser un factor clave para la estabilidad política del Gobierno.