El tablero político del peronismo comenzó a moverse con fuerza de cara a las elecciones presidenciales de 2027. En las últimas horas, el kirchnerismo dio señales claras de que no está dispuesto a dejar el camino libre a Axel Kicillof y comenzó a impulsar la figura de Sergio Uñac como alternativa competitiva dentro del Partido Justicialista.
El exgobernador de San Juan inició una ronda de contactos tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país, con el objetivo de construir volumen político y medir apoyos para una eventual interna abierta.
El armado surge desde el Instituto Patria, espacio de referencia de Cristina Fernández de Kirchner, que busca evitar una candidatura única y promover una competencia interna que ordene el liderazgo del peronismo.
En ese marco, Uñac elevó un pedido formal para que el PJ defina sus candidatos mediante internas, especialmente ante la posibilidad de que se suspendan las PASO a nivel nacional. La iniciativa no fue casual: rápidamente recibió el respaldo de la exmandataria, lo que consolidó su proyección dentro del espacio.
El principal objetivo del operativo político es disputar poder en la provincia de Buenos Aires, el bastión electoral más importante del país. Kicillof, actual gobernador y uno de los principales referentes opositores al gobierno de Javier Milei, aparece como el candidato natural del peronismo.

Sin embargo, el plan de Uñac apunta a construir una base de apoyo en el conurbano bonaerense con respaldo kirchnerista, lo que podría fragmentar el voto interno y abrir una competencia real dentro del espacio.
Incluso, no se descarta que el sanjuanino busque un compañero de fórmula alineado con el kirchnerismo bonaerense para fortalecer su posicionamiento.
Uñac forma parte del espacio “Primero la Patria”, una corriente federal del peronismo que reúne dirigentes de distintos sectores, incluidos algunos que en el pasado se habían distanciado del kirchnerismo.
Entre las figuras que orbitan este armado aparecen Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, y referentes del interior como Juan Manuel Urtubey.
El antecedente de la gestión de Alberto Fernández, marcada por tensiones internas con el kirchnerismo, también sobrevuela el debate, generando cautela en torno a la construcción de nuevas fórmulas.
Mientras tanto, Kicillof mantiene silencio frente a la posibilidad de una interna y continúa enfocado en la gestión de la provincia de Buenos Aires. Paralelamente, avanza en la construcción de su propio espacio político, el Movimiento Derecho al Futuro.
En ese marco, recientemente impulsó el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), un think tank orientado a diseñar un programa de gobierno con proyección nacional.

El gobernador cuenta además con el respaldo de dirigentes clave, como Ricardo Quintela, quien lo posicionó como uno de los principales referentes para liderar una alternativa al oficialismo.
El movimiento del kirchnerismo para impulsar a Uñac confirma que el peronismo atraviesa una etapa de reconfiguración interna, donde aún no hay liderazgos definidos.
La posibilidad de una interna abierta podría reordenar el mapa político opositor, pero también exponer tensiones y fracturas dentro del espacio.
En un contexto de crisis económica y cambios profundos en el escenario político argentino, el PJ comienza a delinear su estrategia con una premisa clara: construir una alternativa competitiva para volver al poder.
El camino, sin embargo, promete ser complejo y estará atravesado por disputas de liderazgo, negociaciones y definiciones clave que marcarán el rumbo del peronismo en los próximos años.
ND