En medio de una gran campaña para el cultivo de maíz, en el sudeste de Córdoba se encendieron las alarmas para el cereal. De acuerdo a la Red de Manejo de Plagas de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID), el carbón de la panoja del maíz (Sporisorium reilianum) volvió a aparecer con intensidad en esa región y encendió señales de alerta entre técnicos y productores.
Según explicaron desde la entidad,el impacto es directo: cuando una planta se infecta, pierde completamente su capacidad de producir granos. “En algunos lotes, la incidencia y las pérdidas estimadas de rinde llegaron a valores cercanos al 50%”, remarcaron.
Pero más allá de los números, lo que hoy preocupa es el cambio en el patrón de aparición. “Asistimos a un cambio de escala, porque ya no es un lote aislado, sino muchos lotes que tienen un poco de carbón, y eso es lo que genera preocupación”, advirtió José Luis Zorzín, director adjunto de la Red
El hongo responsable de la enfermedad puede sobrevivir durante años en el suelo, lo que dificulta su erradicación. Además, si bien la infección ocurre en etapas muy tempranas del cultivo, cuando la planta está emergiendo, los síntomas se hacen visibles mucho más adelante. Así, el problema suele pasar desapercibido hasta que ya es tarde.
Detrás de este resurgimiento aparecen factores cada vez más frecuentes en los sistemas productivos, como la repetición del maíz en el mismo lote o rotaciones más ajustadas.
En ese contexto, si el patógeno ya está presente, aumenta la probabilidad de que vuelva a expresarse. “Cuando el maíz vuelve antes al lote y hay algo de inóculo presente, el problema puede aparecer incluso en híbridos que en evaluaciones previas mostraron buen comportamiento”, señaló Zorzín.
Los síntomas pueden ser muy evidentes: espigas o panojas deformadas o directamente reemplazadas por una masa carbonosa negra, plantas más pequeñas o con desarrollos anormales y, en muchos casos, ausencia total de granos. Durante la cosecha, la enfermedad también se hace visible cuando esas estructuras liberan un polvillo oscuro que puede dispersarse con facilidad dentro del lote o hacia otros.
Desde la Red explicaron que, como no existen herramientas de control una vez que el cultivo está en marcha, el manejo se apoya en la prevención. Es recomendable realizar una adecuada rotación de cultivos, seleccionar híbridos de mejor comportamiento y asegurar una correcta nutrición y sanidad del cultivo.
"Además, conviene evitar siembras muy tempranas, cuando los suelos fríos demoran la emergencia del maíz”, explicaron. Aunque sigue siendo una enfermedad de baja frecuencia a nivel general, su impacto puede ser muy alto cuando se dan las condiciones adecuadas. “Por eso, volver a ponerla en el radar y fortalecer el monitoreo y el intercambio de información entre productores y técnicos es clave para anticiparse y minimizar pérdidas”, concluyeron.