El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se presentará este miércoles en el Congreso para defender uno de los proyectos más sensibles del oficialismo: la reforma sobre propiedad privada.
La exposición está prevista en un plenario de comisiones, donde comenzará a debatirse una iniciativa que busca modificar el régimen de expropiaciones, agilizar desalojos y flexibilizar la compra de tierras rurales por parte de extranjeros.
Uno de los ejes centrales del proyecto apunta a acelerar la restitución de inmuebles en casos de ocupación. El texto establece un mecanismo abreviado que permitiría desalojos más rápidos con la sola acreditación del título de propiedad.
Además, propone limitar el uso del criterio de “utilidad pública” en las expropiaciones, restringiéndolo a situaciones excepcionales, y actualizar el esquema de indemnizaciones para reforzar —según el Gobierno— las garantías sobre la propiedad privada.

Otro punto clave es la modificación de la ley de tierras rurales, que eliminaría las restricciones vigentes desde 2011 para la compra de campos por parte de extranjeros.
En paralelo, el proyecto introduce cambios en la ley de Manejo del Fuego, al permitir nuevamente la venta o el cambio de uso de terrenos afectados por incendios, una medida que ya genera cuestionamientos desde sectores ambientales.

La iniciativa fue enviada al Congreso a fines de marzo como parte de un paquete de reformas impulsado por el Ejecutivo, que incluye cambios en expropiaciones, desalojos, tierras y uso del suelo.
Desde la Casa Rosada aseguran que se trata de un paso clave para fortalecer la seguridad jurídica y atraer inversiones, en línea con los lineamientos del Pacto de Mayo.
Sin embargo, el proyecto ya despierta resistencias en la oposición, que advierte sobre posibles impactos en derechos procesales, en el acceso a la tierra y en la protección ambiental.

La presentación de Sturzenegger marcará el inicio formal de un debate que promete ser uno de los más intensos en el Congreso en las próximas semanas.
Con varios frentes sensibles en juego, el oficialismo buscará avanzar con una de sus reformas estructurales más ambiciosas, mientras pone a prueba su capacidad para construir consensos en un escenario legislativo fragmentado.