13/04/2026 - Edición Nº1161

Política

Interna oficialista

La pelea por la SIDE abre otra grieta entre Karina Milei y Ritondo

07/04/2026 | La disputa por la presidencia de la comisión de Inteligencia enfrenta al oficialismo con sus aliados y expone una nueva pelea de poder en el Congreso.



El armado de la comisión bicameral de Inteligencia se convirtió en un nuevo foco de conflicto político dentro del oficialismo. Aún sin fecha para su constitución, la pelea por los lugares —y especialmente por la presidencia— ya genera tensiones que impactan en la relación con el PRO.

El conflicto se originó a partir de un acuerdo previo. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, le habría prometido ese lugar al jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, en una reunión reservada en la que también participó el ministro del Interior, Diego Santilli.

Sin embargo, ese entendimiento empezó a desdibujarse cuando se metió de lleno la interna del Gobierno. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsa a Sebastián Pareja —uno de sus dirigentes de máxima confianza— para quedarse con el control de la comisión.

La jugada generó malestar en el PRO, que considera que se está incumpliendo un acuerdo político. Desde el espacio que conduce Ritondo advierten que la discusión se dará en el ámbito formal, pero el ruido ya expone fisuras en una alianza clave para el oficialismo.

Detrás de la disputa aparece un elemento central: la bicameral es el organismo encargado de controlar a la SIDE, un área sensible dentro del esquema de poder del Gobierno y donde también tiene influencia el asesor presidencial Santiago Caputo.

La pelea por el control de la inteligencia

El trasfondo del conflicto excede los nombres propios y se vincula con el control político del sistema de inteligencia. La intención de ubicar a Pareja en la presidencia se interpreta como un movimiento para consolidar ese dominio desde el Congreso, en un terreno históricamente estratégico.

En paralelo, Unión por la Patria también busca posicionarse con figuras como Agustín Rossi y Rodolfo Tailhade, mientras otros sectores del peronismo intentan ganar espacio. Con un Congreso fragmentado y acuerdos inestables, la definición de la bicameral se convierte en otro test para la capacidad del oficialismo de ordenar su propia interna sin erosionar su base de sustentación política.

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