El Gobierno nacional oficializó el cierre del programa Volver al Trabajo, una iniciativa que había reemplazado al histórico plan Potenciar Trabajo. La decisión fue comunicada por el Ministerio de Capital Humano en una jornada marcada por protestas sociales encabezadas por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).
Según detallaron desde la cartera, el programa cumplió con el plazo de dos años para el que había sido diseñado, por lo que su finalización ya estaba prevista dentro de la estrategia oficial.
El programa Volver al Trabajo (VAT) había sido creado como una reformulación del sistema de asistencia social, con el objetivo de facilitar la inserción laboral de sus beneficiarios.
A diferencia de esquemas anteriores, priorizaba la capacitación y el acceso a herramientas de formación, buscando reducir la dependencia de los planes sociales tradicionales. Entre sus principales ejes se encontraba la articulación con cursos de oficios y programas de entrenamiento laboral.
La última asignación mensual para los beneficiarios fue liquidada en abril, marcando el cierre definitivo de esta etapa.
Desde el Ministerio que conduce Sandra Pettovello explicaron que la finalización del programa responde a una reorientación de recursos hacia políticas consideradas de “mayor impacto social”.
El enfoque oficial apunta a consolidar un modelo de asistencia directa, sin intermediarios, y a fomentar la inserción en el empleo formal. En esa línea, se ofrecieron alternativas a los beneficiarios, como vouchers para capacitaciones y acceso a nuevas instancias de formación laboral. “El objetivo es eliminar barreras y generar oportunidades reales de empleo”, sostuvieron fuentes oficiales.
En paralelo al cierre del VAT, el Gobierno destacó el fortalecimiento de otras prestaciones. Entre ellas, la Tarjeta Alimentar, que registró un incremento superior al 130%, y las asignaciones sociales, como la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo, que tuvieron aumentos significativos.
Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia que busca concentrar recursos en programas de transferencia directa y asistencia alimentaria.
El rediseño del esquema social se inscribe dentro del plan económico del Ejecutivo, orientado a reducir el gasto público y mejorar la eficiencia del sistema.
La decisión se dio a conocer en un contexto de creciente conflictividad social. Organizaciones vinculadas a la economía popular realizaron cortes de rutas y movilizaciones en distintos puntos del país en rechazo a los recortes.

Desde la UTEP advirtieron que el cierre del programa afecta a miles de personas que dependían de estos ingresos para subsistir, lo que podría agravar la situación social en sectores vulnerables. El Gobierno, por su parte, sostiene que la transformación es necesaria para dejar atrás un modelo asistencialista.
El fin del programa Volver al Trabajo marca un punto de inflexión en la política social argentina. Mientras el oficialismo apuesta a un esquema basado en la capacitación y el empleo formal, sectores opositores y organizaciones sociales cuestionan el impacto inmediato de estas decisiones.
El desafío, coinciden analistas, será lograr una transición efectiva que permita sostener a los sectores más vulnerables sin generar mayor exclusión.
En un escenario económico complejo, el rediseño de la asistencia social se convierte en uno de los ejes centrales del debate público, con implicancias directas en la vida cotidiana de millones de argentinos.
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