Un comentario inesperado del diputado libertario nacional Nicolás Mayoraz generó revuelo político y repercusión inmediata en redes sociales. El episodio ocurrió durante el plenario de comisiones en el que se debatía la reforma de la Ley de Glaciares, cuando el legislador, sin advertir que su micrófono estaba encendido, lanzó una frase que rápidamente se viralizó.
“Las mujeres son mi debilidad”, se le escuchó decir, en un tono distendido, al justificar la aceptación de una propuesta para conformar las autoridades pendientes en la comisión.
Mayoraz, quien preside la comisión de Asuntos Constitucionales, se encontraba encabezando el encuentro junto a la comisión de Recursos Naturales, en una jornada clave para el tratamiento legislativo.
En ese marco, el diputado explicó que se trataba de una “excepción” dentro del procedimiento habitual. Sin embargo, la explicación quedó opacada por el comentario que generó sorpresa entre los presentes.
💬 DESUBICADO COMENTARIO DE DIPUTADO LIBERTARIO
— Data Diario (@DataDiario) April 7, 2026
⭕ Sin darse cuenta de que tenía el micrófono prendido, el diputado nacional Nicolás Mayoraz dijo que “las mujeres son su debilidad” al inicio del plenario de comisiones por la reforma a la Ley de Glaciares.
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Ante una insinuación de otro legislador oficialista, el santafesino aclaró que el proceso de designación de autoridades aún no estaba cerrado, intentando retomar el eje institucional del debate.
La frase no tardó en generar reacciones dentro y fuera del ámbito político. Dirigentes opositores y usuarios en redes sociales cuestionaron el tono del comentario, al considerarlo inapropiado en un ámbito institucional.
El episodio se sumó a una serie de situaciones recientes en el Congreso que reflejan el clima de tensión y exposición permanente que atraviesa la actividad parlamentaria.
Si bien desde el entorno del legislador no hubo un pronunciamiento formal inmediato, el tema escaló rápidamente en la agenda mediática.
La controversia ocurrió en medio de una discusión de alto impacto: la reforma de la Ley de Glaciares, una iniciativa que ya cuenta con media sanción del Senado y que genera fuertes posiciones encontradas.
El proyecto busca introducir modificaciones en la regulación de los glaciares y el uso de recursos naturales, un tema sensible por su impacto ambiental, económico y social.

Sin embargo, el episodio protagonizado por Mayoraz desvió momentáneamente la atención del contenido del debate, instalando una discusión paralela sobre los límites del discurso en la política.
El plenario reunió a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, encargadas de analizar los cambios propuestos en la normativa.
En ese espacio, los legisladores avanzaban en la definición de autoridades y en la discusión técnica del proyecto, que divide aguas tanto dentro del oficialismo como en la oposición. La conducción de estas instancias resulta clave para ordenar el debate y garantizar la participación de los distintos bloques.
El episodio vuelve a poner en evidencia cómo, en la era de la hiperconectividad y la exposición constante, cualquier expresión puede convertirse en un hecho político.
Más allá del carácter informal del comentario, lo ocurrido reabre el debate sobre la responsabilidad de los funcionarios en espacios públicos y el impacto de sus palabras.
Mientras tanto, el tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares continúa su curso en el Congreso, en una discusión que promete seguir generando tensiones y definiciones de peso en los próximos días.
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