08/04/2026 - Edición Nº1156

Cultura


Arte y política

Osqui Guzmán: “Estamos obligados a sobrevivir en vez de vivir”

07/04/2026 | El actor Osqui Guzmán reflexionó sobre el valor del tiempo, el trabajo, los vínculos y la crisis social en la Argentina.



En una charla extensa, profunda y por momentos cruda en El Living de NewsDigitales, el actor Osqui Guzmán dejó al descubierto mucho más que su mirada artística: habló del país, de la desigualdad, del amor y del tiempo como el bien más valioso. Lejos de cualquier pose, se definió desde un lugar terrenal: “Trato de ponerme a la altura de un obrero. Hacerme cargo de lo que digo y de lo que hago”.

Guzmán construye su pensamiento desde sus raíces. Hijo de trabajadores, reivindica una ética del esfuerzo ligada a lo cotidiano. “Mi viejo laburaba en la construcción, mi mamá era costurera. Me gusta ese mundo donde hay una tarea que cumplir. Hago mi parte no solo para vivir, sino para trasladar lo que siento”, explicó.

Esa lógica, según planteó, no responde a una moral sino a una ética: “Trabajar es natural, como lo hace la naturaleza. Una semilla crece, un río busca su camino. Nosotros hacemos lo mismo, pero creemos que estamos por encima”.

Tiempo, vínculos y una sociedad en tensión

Uno de los ejes más fuertes de la entrevista fue su reflexión sobre el tiempo. Para el actor, el problema no es la falta de tiempo, sino cómo se lo vive. “El tiempo vale más que el oro. Pero no lo entendemos porque estamos todo el tiempo corriendo o siendo perseguidos”, sostuvo.

En esa línea, cuestionó el rol de la tecnología y el impacto de los celulares en la vida cotidiana: “Nos hacen agachar la cabeza, creer que existimos solo ahí. Pero la existencia tiene que ver con que el otro te vea, te escuche, te diga ‘hola’”.

Para Guzmán, la clave está en detenerse: “El verdadero valor del tiempo aparece cuando te frenás, abrazás, escuchás. Ahí parece que le hacés un favor al otro, pero en realidad estás dando algo muy valioso”.

Política, crisis y una mirada sin filtros

El actor no esquivó el análisis político y fue contundente sobre el presente del país. Cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei: “Estamos corriendo sin saber hacia dónde. Para mí es una estafa política y social. No siento que tengamos un presidente, sino un empleado del poder económico”.

Sin embargo, evitó caer en el pesimismo absoluto: “Creo en el pueblo argentino. Esto también va a pasar. Tenemos que mantenernos unidos, hablar, bajar la violencia”.

En ese marco, insistió en la importancia de reconstruir vínculos: “Conversar no es un bajón. Es la única forma de entender el drama del otro y encontrarnos”.

Racismo, violencia y experiencias que marcan

Uno de los momentos más impactantes fue cuando relató un episodio de violencia policial que sufrió: “Una policía me detuvo en el subte, me dijo ‘chorro peruano’ y me pegó. Después quiso disculparse cuando supo quién era. Pero le dije: ‘¿Qué importa quién soy?’”.

Desde su experiencia, denunció una problemática estructural: “En Argentina hay racismo, pero no se habla. No hay leyes claras que lo castiguen. Y eso permite que siga pasando”.

El actor también advirtió sobre un clima social cada vez más hostil: “Nos están llevando a sobrevivir en lugar de vivir. Y eso genera miedo, división y violencia”.

El oficio, la improvisación y los referentes

Sobre su oficio, Osqui explicó que la improvisación no es talento puro, sino una actitud: “Improvisar es aceptar. Aceptar lo que pasa, incluso lo incómodo. El que no puede aceptar, no puede improvisar”.

También reconoció a referentes de la actuación nacional como Luis Brandoni, Federico Luppi y Patricio Contreras, a quienes definió como una generación que “nos hizo entender el valor de ser actores argentinos”.

Para Guzmán, el arte también cumple un rol social: “Nos ayudó a entender quiénes somos en un país que muchas veces no se reconoce”.

El amor como punto de partida

Lejos de los escenarios, el actor encuentra hoy su eje en lo personal. La paternidad marcó un antes y un después: “Cuando nació mi hija, algo se detuvo. Todo empezó a tener otro valor. Y entendí que yo no soy lo importante”.

Desde ese lugar, reivindica el vínculo con los más chicos: “Los niños ya son sabios. Si viéramos el mundo como ellos, entenderíamos que lo mejor es el juego, la paz, el encuentro”.

Con una mirada que incomoda, pero también invita a pensar, Osqui Guzmán deja una conclusión que atraviesa toda la charla: “Estamos obligados a sobrevivir en vez de vivir. Y eso es lo que tenemos que cambiar: volver a mirarnos, a escucharnos, a estar presentes”.